completamente diferentes. Su padre altamente instruido lo alentaba a ser una persona inteligente. Su
padre rico lo animaba a descubrir cómo contratar personas inteligentes.
Tener dos padres le causó muchos problemas. El padre verdadero era el superintendente de
educación para el estado de Hawai. Para cuando Roben tenía 16 años, la amenaza de "si no obtienes
buenas calificaciones no conseguirás un buen trabajo" tenía ya poco efecto. Para ese entonces, él ya
sabía que el camino para su carrera era ser dueño de corporaciones, y no trabajar para ellas. En
realidad, si no hubiera sido por la guía sabia y persistente de un consejero de estudios superiores,
Roben podría no haber ido a la universidad. El lo admite. Estaba ávido de iniciar la conformación
de su activo, pero finalmente estuvo de acuerdo en que una educación universitaria también lo
beneficiaría.
Verdaderamente, para los padres de hoy en día, las ideas de este libro probablemente parezcan muy
lejanas de alcanzar, o demasiado radicales. Muchos padres están pasando por momentos ya
bastantes difíciles tratando de mantener a sus hijos en el colegio. Pero a la luz de nuestros tiempos
cambiantes, necesitamos, como padres, estar abiertos a ideas nuevas y audaces. Alentar a los niños
a que sean empleados, es aconsejar a sus hijos a que paguen durante toda sus vidas más impuestos
de lo que es justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cieno que los impuestos son el
mayor egreso de una persona. De hecho, la mayoría de las familias trabajan para el gobierno desde
enero hasta mediados de mayo, solamente para pagar sus impuestos. Se necesitan nuevas ideas, y
este libro las aporra.
Roben afirma que los ricos enseñan a sus hijos de forma diferente. Les enseñan en su casa, sentados
a la mesa durante la cena. Quizás estas ideas no sean las que usted elija para conversar con sus
hijos, pero de todas maneras, gracias por darles una mirada. Y le aconsejo seguir buscando. En mi
opinión, como madre y como Contadora Pública Certificada, el concepto de simplemente obtener
buenas calificaciones y conseguir un buen trabajo, es una idea anticuada. Necesitamos aconsejar a
nuestros hijos con cierto grado de mayor inteligencia. Necesitamos nuevas ideas y una educación
diferente. Podría ser que, decirles que se esfuercen por ser buenos empleados, mientras a la vez se
esfuerzan por ser dueños de su propia corporación de inversiones, no sea una idea tan mala.
Mi esperanza como madre, es que este libro ayude a otros padres. La esperanza de Roben, es poder
informar a las personas que cualquiera puede alcanzar prosperidad, si así lo elige. Si usted
actualmente es jardinero o conserje, o aún si está desempleado, tiene la oportunidad de educarse y
enseñarle a sus seres queridos a cuidar de sí mismos financieramente. Recuerde que la inteligencia
financiera es el proceso mental a través del cuál resolvemos nuestros problemas financieros.
Hoy en día estamos enfrentando cambios tecnológicos y globales tan o incluso más grandes que los
que alguna vez hayamos enfrentado. Nadie tiene la bola de cristal, pero una cosa es cierra: se
avecinan transformaciones que están más allá de nuestra realidad. ¿Quién sabe lo que depara el
futuro? Pero, suceda lo que sucediere, tenemos dos elecciones fundamentales: jugar a lo seguro o
jugar con inteligencia, preparándonos, educándonos y despertando en nosotros y en nuestros hijos,
ese genio financiero que todos llevamos dentro.
Sharon Lechter
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