ambiciosa. Además, es mucho fastidio. No es seguro. Puedo perder dinero. Ya trabajo bastante
intensamente con las cosas como son ahora. Y de todas maneras, tengo mucho trabajo para hacer.
Mira lo que tengo que hacer esta noche. Mi jefe lo quiere terminado para mañana".
"No puedo permitirme esto", también trae tristeza. Una desesperanza que lleva a descorazonarse, y
a menudo a la depresión. "Apatía" podría ser otra palabra. "¿Cómo puedo hacer para pagar esto?",
abre posibilidades, entusiasmo y sueños. Y así que padre rico no estaba tan preocupado por lo que
uno pudiera querer comprar, sino porque "¿Cómo puedo hacer para pagar por esto?", creará una
mentalidad más fuerte y un espíritu dinámico.
De manera que él rara vez nos daba algo a Mike o a mí. En lugar de eso nos preguntaba, "¿Cómo
puedes hacer para pagarlo?" y eso incluyó la universidad, la cual nos pagamos nosotros mismos. No
era la meta en sí sino el proceso de alcanzar la meta que deseábamos, lo que él quería que
aprendiéramos.
El problema que percibo en la actualidad, es que hay millones de personas que sienten culpa por sus
ambiciones. Ese es un viejo condicionamiento que viene de su niñez. Desean tener las cosas más
finas que ofrece la vida. Muchos han sido condicionados subconscientemente para decir "no puedes
tener eso", o "nunca podrás pagarlo".
Cuando decidí salir de la carrera de ratas, se trató simplemente de una pregunta. "¿Cómo puedo
hacer para nunca tener que volver a trabajar?" Y mi mente comenzó a echar fuera respuestas y
soluciones. La parte más difícil fue vencer el dogma de mis verdaderos padres, "no podemos
permitirnos eso". O aquello de "cesa de pensar solamente en ti mismo". O también, "¿Por qué no
piensas en los demás?", y otras palabras semejantes concebidas para instilar culpa en orden de
suprimir mi ambición.
De manera que ¿cómo vence usted a la pereza? La respuesta es, con un poco de ambición. Es como
esa estación de radio W11--FM que sostiene "¿Qué hay allí para mí?" Una persona necesita
sentarse y preguntar, "¿Qué hay allí para mí, ya que soy saludable, sexy y bien parecido?" O si no,
"¿Cómo sería mi vida si no tuviera que trabajar nunca más?" O, "¿Qué haría si tuviera todo el
dinero que necesito?" Sin ese poco de ambición --el deseo de tener algo mejor-- el progreso no
sucede. Nuestro mundo progresa porque todos nosotros deseamos una vida mejor. Vamos al colegio
y estudiamos intensamente, porque queremos algo mejor. Así que cuando se halle a sí mismo
eludiendo algo que sabe que debería estar haciendo, lo único que debe preguntarse es "¿Qué hay ahí
para mí?" Sea un poco ambicioso. Es la mejor cura para la pereza.
Demasiada ambición, sin embargo, como cualquier cosa en exceso, no es buena. Pero sólo recuerde
lo que Michael Douglas decía en la película Wall Street. "La ambición es buena". Padre rico lo
decía en una forma diferente: "La culpa es peor que la ambición. Porque priva al cuerpo de su
alma". Y, para mí, Eleanor Roosevelt era la que mejor lo decía: "Haz lo que sientas en tu corazón
que es correcto --porque de todas maneras te criticarán. Tanto te condenarán si lo haces, como si
no lo haces".

Razón Nº 4.
Hábitos. Nuestras vidas son un reflejo de nuestros hábitos, más que de nuestra educación. Después
de ver la película Conan, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, un amigo dijo: "¡Me
encantaría tener un cuerpo como Schwarzenegger!" La mayoría de los muchachos asintieron
expresando su acuerdo.
"Yo inclusive oí que antes, él realmente era un flaco raquítico", dijo uno de ellos.
"¡Ah, sí! Yo también escuché eso", agregó otro amigo. "Yo escuché que tiene el hábito de
entrenarse casi todos los días en el gimnasio".
"¡Apuesto a que así es!"
"¡Ah, no!" dijeron todos sarcásticamente. "Apuesto a que nació así. Y más allá de eso, dejemos de
hablar de Arnold y vayamos por unas cervezas."




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