Personalmente, utilizo dos vehículos principales para lograr crecimiento financiero: bienes raíces y
acciones de pequeñas empresas. Uso los bienes raíces como mi base. Cada tanto, mis propiedades
me proveen de flujo de dinero en efectivo y ocasionales aceleraciones de crecimiento en el valor.
Las pequeñas acciones son utilizadas para un crecimiento más rápido.
No recomiendo nada de lo que yo hago. Los ejemplos son sólo eso: ejemplos. Si la oportunidad es
muy compleja y no comprendo la inversión, no la hago. Matemática simple y sentido común es todo
lo que se necesita para ir bien financieramente.
Hay cinco razones por las cuales utilizar los ejemplos.

1. Inspirar a la gente a aprender más.
2. Hacer que la gente sepa que es fácil si la base es sólida.
3. Mostrar que cualquiera puede alcanzar gran riqueza.
4. Demostrar que existen millones de maneras de lograr sus metas.
5. Hacer ver que no se trata de ciencia espacial.

En 1989, yo solía salir a correr a través de un encantador vecindario en Pórtland, Oregon. Se trataba
de un barrio compuesto por casitas de madera como salidas de un cuento. Eran pequeñas y
adorables. Casi me hacía imaginar que aparecería Caperucita Roja dando brincos por la acera yendo
a la casa de Abuelita.
Había carteles de "EN VENTA" por todas partes. El mercado de la madera estaba terrible, el
mercado de acciones acababa de colapsar, y la economía se encontraba desactivada. En una calle, vi
un cartel de venta que llevaba allí más tiempo que el resto. Lucía envejecido. Un día pasé haciendo
jogging y tropecé con el dueño, quien se mostró preocupado.
"¿Cuánto está pidiendo por su casa?" le pregunté.
El propietario se dio vuelta y apenas sonrió. "Hágame una oferta", dijo. "Ha estado en venta por
más de un año. Ni siquiera viene ya nadie a verla."
"Quiero verla", le dije, y compré la casa media hora más tarde por 20.000 dólares menos del precio
que él solicitaba.
Era una linda casa de dos dormitorios, con decorados de casita de cuentos alrededor de sus
ventanas. Era celeste con detalles en gris, y había sido construida en 1930. Dentro, había una
hermosa chimenea de piedra, como también dos diminutos dormitorios. Era una casa perfecta para
poner en alquiler.
Le di al dueño us$ 5.000 de anticipo por una casa de us$ 45.000 que realmente valía us$ 65.000,
excepto que no había nadie que quisiera comprarla. El dueño se mudó en una semana, feliz de estar
libre, y mi primer inquilino que se fue a vivir allí, era un profesor universitario de la localidad.
Luego de pagar la cuota de la hipoteca, expensas, y gastos administrativos, me quedaban en el
bolsillo menos de 40 dólares al final de cada mes. Nada excitante.
Un año más tarde, el inactivo mercado inmobiliario de Oregon había comenzado a mejorar. Los
inversores de California, forrados con dinero proveniente de su mercado de bienes raíces aún en
expansión, se estaban moviendo hacia el norte comenzando a comprar en Oregon y Washington.
Vendí la casita en us$ 95.000 a una joven pareja de California que pensó que era una ganga. Mi
ganancia de capital, de aproximadamente us$ 40.000, fue protegida por el diferimiento de
impuestos por permuta 1.031, y salí a buscar alguna propiedad en la cual invertir mi dinero. Luego
de un mes, encontré una casa de apartamentos de doce unidades, cercana a la planta de Intel en
Beaverton, Oregorl. Los dueños vivían en Alemania, no tenían idea de lo que valía el lugar y,
nuevamente, sólo querían desligarse de él. Les ofrecí us$ 275.000 por un edificio de us$ 450.000.
Aceptaron por us$ 300.000. Lo compré, y lo conservé por dos años.
Utilizando el mismo proceso 1031 por permuta, vendimos la propiedad en us$ 495.000 y
compramos un edificio de apartamentos en Phoenix, Arizona. Nos habíamos mudado a Phoenix en
ese entonces para alejarnos de la lluvia, y de todas maneras necesitábamos vender. A1 igual que el
mercado anterior de Oregon, el mercado inmobiliario de Phoenix estaba deprimido. El precio por un
edificio de apartamentos de treinta unidades en Phoenix era de us$ 875.000, con us$ 225.000 de
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