te graduaste. Mira a los doctores. No están ni cerca de ganar tanto dinero como ganaban antes. Sé
que no puedo confiar en el Sistema de Seguridad Social o las pensiones de una compañía para mi
jubilación. Necesito nuevas respuestas."
Tenía razón. El necesitaba nuevas respuestas, y yo también. Los consejos de mis padres pueden
haber funcionado con personas nacidas antes de 1965, pero pueden resultar desastrosos para
aquellos nacidos en este mundo rápidamente cambiante. Ya no le puedo decir simplemente a mis
hijos: "Ve a la universidad, obtén buenas calificaciones, y busca un trabajo seguro y permanente."
Descubrí que tenía que buscar nuevas formas para guiar la educación de mis hijos.
Tanto como madre o como contadora, he estado preocupada por la falta de educación financiera que
reciben nuestros hijos en los colegios. Muchos jóvenes de hoy en día tienen tarjetas de crédito antes
de terminar el ciclo superior --aunque jamás hayan asistido a un curso sobre el dinero, o cómo
invertirlo-- y quedan solos para comprender cómo funcionan los intereses compuestos en las
tarjetas de crédito. Puesto de forma simple, sin alfabetización financiera y el conocimiento de cómo
funciona el dinero, ellos no están preparados para enfrentar el mundo que los aguarda, un mundo en
el cual se enfatiza el gastar antes que el ahorrar.
Cuando mi hijo mayor, siendo estudiante de primer año, volvió totalmente endeudado con su tarjeta
de crédito, no sólo le ayudé a destruir esa tarjeta, sino que me puse a buscar un programa que me
pudiera ayudar a educar a mis hijos en temas financieros.
Un día durante el año pasado, mi esposo me llamó desde su oficina. "Tengo alguien que creo
deberías conocer", dijo. "Su nombre es Robert Kiyosaki. Es hombre de negocios e inversor, y está
aquí solicitando patentar un producto educacional. Creo que se trata de lo que has estado buscando."

Justo lo que estaba buscando
Mi esposo, Mike, quedó tan impresionado con CASHFLOW, el nuevo producto educacional que
Robert Kiyosaki estaba presentando, que hizo los arreglos para que nosotros dos participáramos en
la prueba de un prototipo. Como era un juego educacional, también le pedí a mi hija de 19 años,
quien era estudiante de primer año en una universidad local, si querría participar, y ella aceptó.
En la prueba participaron cerca de quince personas, divididas en tres grupos.
Mike tenía razón. Era el producto educacional que yo había estado buscando. Pero tenía una
peculiaridad: su aspecto era como el del colorido panel del Monopoly, con una gigante rata bien
vestida en el medio. A diferencia del Monopoly, sin embargo, tenía dos sendas: una interior, y una
exterior. El objetivo del juego era lograr salir de la senda interna --a la cual Robert llamaba
"Carrera de Ratas"-- y entrar en la senda exterior, también llamada "Vía Rápida". Como Robert lo
explicó, la "Vía Rápida" simulaba la forma en que actúa la gente rica en la vida real.
Robert entonces nos definió la "Carrera de ratas".
"Si miran la vida de una persona promedio, bien instruida y muy trabajadora, hay un sendero
similar. El chico nace, y va al colegio. Los orgullosos padres están entusiasmados porque el niño se
destaca, logra calificaciones superiores al promedio, e ingresa a la universidad. Se gradúa, puede ser
que curse un postgrado, y luego hace todo tal como fuera programado: busca un empleo o una
carrera protegida y segura. El chico encuentra ese trabajo quizás como doctor, abogado, o miembro
de las Fuerzas Armadas o del gobierno. Generalmente, comienza a ganar dinero, empiezan a
llegarle tarjetas de crédito en masa, y comienzan las compras, si no empezaron ya.
"Teniendo dinero para quemar, frecuenta lugares donde se contacta con otros jóvenes como él; y
ellos conocen gente, hacen citas, y a veces se casan. Entonces, la vida resulta maravillosa porque,
ahora, tanto el hombre como la mujer trabajan. Dos ingresos son una dicha. Se sienten exitosos, su
futuro es brillante, y deciden comprar una casa, un automóvil, un aparato de televisión, tomar
vacaciones y tener hijos. Llega el feliz "paquetito". La demanda de efectivo se hace enorme. La
feliz pareja decide que sus carreras tienen vital importancia, y empiezan a trabajar más arduamente,
tratando de obtener ascensos y aumentos. Los aumentos llegan, como así también otro hijo, y la
necesidad de una casa más grande. Trabajan intensamente, se convierten en mejores empleados, con
mayor dedicación. Vuelven a la universidad para lograr capacidades más especializadas para poder

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