--¿Ves? --dijo Aslan--. No nos dejarán ayudarlos. Han elegido la astucia en
lugar de la fe. Su prisión está en sus propias mentes nada más, y sin embargo están
aprisionados allí; y tan temerosos de que los engañen que no hay cómo sacarlos.
Pero vengan, niños. Tengo otro trabajo que hacer.
Fue hasta la puerta y todos lo siguieron. Levantó la cabeza y rugió: "¡Ya es
tiempo!"; y después más fuerte: "¡Tiempo!"; y en seguida tan fuerte que debe
haber sacudido a las estrellas: "¡TIEMPO!" La puerta se abrió de inmediato.
|
|