igual que el Mono.
--Ahora se trata más bien, Señor, de saber si el Mono piensa --replicó el
Enano--. El Mono se ha puesto a beber, ¿entiendes? En mi opinión la conspiración
la están manejando principalmente Jengibre o Rishda, el capitán calormene. Y creo
que fueron unas palabras que Jengibre propaló entre los Enanos las principales
culpables de la vil réplica que te dieron. Y te diré por qué. Una de esas espantosas
asambleas acababa de terminar antenoche y ya había andado un buen trecho de
camino a casa cuando me di cuenta de que había dejado olvidada mi pipa. Era una
muy buena, una de mis viejas pipas favoritas, así que volví a buscarla. Mas antes
de llegar al lugar donde había estado sentado (estaba negro como boca de lobo
ahí), escuché una voz de gato que decía Miau y una voz de calormene que decía
"aquí..., habla despacio", y me quedé inmóvil como si estuviera congelado. Y estos
dos eran Jengibre y Rishda Tarkaan, como lo llaman. "Noble Tarkaan", dijo el
Gato con esa voz sedosa que tiene. "Sólo quería saber con exactitud lo que ambos
teníamos en la mente hoy acerca de que Aslan no significa más que Tash". "Sin
duda, tú, el más sagaz de los gatos", dijo el otro, "has percibido lo que yo quería
decir". "Quieres decir", dijo Jengibre, "que no existen tales personas, ninguna de
las dos". "Todos los seres cultos lo saben", dijo el Tarkaan. "Entonces podemos
entendernos", ronroneó el Gato. "¿También tú, igual que yo, te estás cansando un
tanto del Mono?" "Un bruto estúpido y codicioso", dijo el otro, "pero hemos de
utilizarlo por ahora. Tú y yo dispondremos todo sin que nadie sepa y haremos al
Mono cumplir nuestra voluntad". "Y sería mejor, ¿no es cierto?", dijo Jengibre,
"permitir a los narnianos más cultos participar en nuestros consejos: uno a uno, a
medida que los hallemos aptos. Porque las Bestias que creen de verdad en Aslan
podrían recobrar la fe en cualquier momento: y lo harán, si el Mono tontamente
traiciona su secreto. Pero aquellos a quienes no les importa ni Aslan ni Tash, sino
que sólo tienen interés en su propio provecho y en la recompensa que les dará el
Tisroc cuando Narnia sea una provincia calormene, serán firmes". "Excelente,
Gato", dijo el capitán. "Pero escógelos con mucho cuidado".
Mientras el Enano hablaba, el día parecía estar cambiando. Estaba asoleado
cuando se sentaron. Ahora Cándido tiritaba. Alhaja movía la cabeza,
desasosegado. Jill miró hacia arriba.
--Se está nublando --dijo.
--Y hace tanto frío --agregó Cándido.
--¡Demasiado frío, por el León! --exclamó Tirian, soplando sus manos--. Y
¡uf! ¿Qué olor tan fétido es ése?
--¡Puf! --jadeó Eustaquio--. Huele a cadáver. ¿Habrá por ahí un pájaro
muerto en alguna cacería? ¿Y cómo no nos dimos cuenta antes?
Con gran agitación, Alhaja se puso de un salto en sus cuatro patas y señaló
con su cuerno.
--¡Miren! --gritó--. ¡Mírenlo! ¡Miren, miren! Y entonces los seis lo vieron; y
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