--Oye --dijo--, ¿hasta dónde llega este túnel? Es decir, ¿llega hasta donde
termina tu casa?
--No --repuso Polly--. Las paredes no salen al tejado. El túnel sigue de
largo, no sé hasta dónde.
--Entonces podríamos recorrer toda la hilera de casas.
--Claro que podemos --dijo Polly--. Y ¡qué fantástico!
--¿Qué?
--Podremos entrar a las otras casas.
--¡Sí, y que nos tomen por ladrones! No, gracias.
--No te pases de inteligente. Estaba pensando en la casa detrás de la tuya.
-- ¿Qué hay con ella?
--Bueno, es que está vacía. Mi papá dice que ha estado deshabitada siempre,
desde que vinimos a vivir aquí.
--Entonces creo que debemos echarle un vistazo --dijo Dígory.
Estaba mucho más excitado de lo que podrías creer por el modo en que lo
dijo. Pues, claro, ya estaba pensando, tal como lo habrías hecho tú, en todas las
razones por las cuales la casa podía estar deshabitada tanto tiempo. A Polly le
pasaba lo mismo. Ninguno mencionó la palabra "embrujada". Y ambos pensaron
que ya que se había sugerido el asunto, sería tonto no hacerlo.
--¿Vamos ahora mismo? --preguntó Dígory.
--Muy bien --contestó Polly.
--No vayas si no quieres --dijo Dígory.
--Yo me atrevo si tú te atreves --replicó ella.
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