ponerte un anillo.
--¡Farsante! --exclamó Dígory--. ¡Me gustaría ser más grande para poder
darle un buen puñete!
Luego se abrochó la chaqueta, respiró hondo, y tomó el Anillo. Y en ese
momento pensó, como siempre lo pensó más tarde, que era lo único decente que
podía hacer.

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