cuando no había viento; yo creo que cuando ocurría esto era que había grandes
ventarrones en Narnia y el Arbol inglés temblaba porque, en ese momento, el
Arbol narniano se sacudía y oscilaba en medio de un fuerte vendaval del sudoeste.
Sin embargo, como fuere, más tarde se probó que todavía había magia en su
madera. Pues cuando Dígory era ya de mediana edad (y un famoso sabio, un
Profesor, y un gran viajero en aquel tiempo) y era propietario de la antigua casa de
los Ketterley, hubo una gran tormenta en todo el sur de Inglaterra que derribó el
Arbol. No pudo soportar que fuera simplemente trozado para hacer leña, e hizo
fabricar con parte de la madera un ropero que puso en su gran casa de campo. Y
aunque él mismo no descubrió las propiedades mágicas de aquel ropero, alguien lo
hizo. Ese fue el principio de todas las idas y venidas entre Narnia y nuestro
mundo, que puedes leer en otros libros.
Cuando Dígory y su familia se fueron a vivir a la gran casa de campo, se
llevaron al tío Andrés para que viviera con ellos, pues el padre de Dígory dijo:
--Tenemos que tratar de mantener al viejo apartado del mal, y no es justo que
la pobre tía Letty tenga que cargar siempre con él.
El tío Andrés no volvió nunca más a ensayar su magia en todo el resto de su
vida. Había aprendido la lección, y en su vejez se puso más agradable y menos
egoísta de lo que había sido antes. Pero siempre le gustaba llevar a las visitas al
salón del billar para contarles historias acerca de una misteriosa dama, de gran
familia real, extranjera, con quien había paseado por Londres.
--Tenía un carácter endemoniado --decía--. Pero era una mujer divina,
señor, una mujer divina.
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