favor, caballo. No sé tu nombre.
--Brihy-hinny-brinny-huuhy-hah --contestó el caballo.
--Jamás seré capaz de decir todo eso --dijo Shasta--. ¿Puedo
llamarte Bri?
--Bueno, si es lo mejor que logras decir, supongo que puedes
llamarme así --dijo el caballo--. ¿Y cómo te llamaré yo a ti?
--Mi nombre es Shasta.
--H'm --dijo Bri--. Oye, ése si que es un nombre difícil de
pronunciar. Pero ahora, acerca de ese galope: es muchísimo más fácil que el
trote, si es que tú supieras trotar, pues no tienes que levantarte y caer.
Aprieta más tus rodillas y mantén los ojos fijos adelante entre mis orejas.
No mires al suelo. Si crees que te vas a caer, simplemente aprieta más y
siéntate más derecho. ¿Listo? Ahora, por Narnia y el Norte.
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