Explorador del Amanecer. Pero estoy pensando en la tripulación. Ellos se enrolaron
para buscar a los siete lores, no para llegar al extremo de la tierra. Si navegamos hacia el
este desde aquí, es para llegar al borde, al extremo oriental, y nadie sabe cuan lejos está.
Son tipos valientes, pero veo señales de que algunos están cansados de este viaje y
anhelan que pongamos proa a Narnia nuevamente. Pienso que no debería llevarlos más
lejos sin su conocimiento y consentimiento. Y también está el pobre lord Rup; es un
hombre deshecho.
--Hijo mío --dijo la estrella--. No serviría de nada, aunque así lo quisieras,
navegar hacia el Fin del Mundo con hombres que no quieren ir o que irían engañados.
No es así como se logran los grandes desencantamientos. Deben saber a dónde van y
por qué. Pero, ¿quién es ese hombre deshecho del que hablas?
Caspian le contó entonces la historia de lord Rup.
--Yo le puedo proporcionar lo que más necesita --dijo Ramandú--. En esta isla
se puede dormir sin límite ni medida, y dormir sin que se escuche ni la más leve pisada
de un sueño. Dejen que se siente al lado de los otros tres y que beba olvido, hasta que
ustedes regresen.
--¡Oh! ¡Hagámoslo, Caspian! --dijo Lucía--. Estoy segura de que eso es
precisamente lo que él querría.
En ese minuto fueron interrumpidos por el sonido de muchos pasos y voces; eran
Drinian y el resto de la tripulación que se acercaban. Se detuvieron sorprendidos al ver a
Ramandú y a su hija y, luego, como era evidente que se trataba de grandes personajes,
todos se descubrieron la cabeza. Algunos marineros miraron con ojos llenos de pesar las
fuentes y botellas vacías sobre la mesa..
--Mi Lord --dijo el Rey a Drinian--, por favor, envía a dos hombres de vuelta al
Explorador del Amanecer, con un mensaje para lord Rup. Dile que los últimos de sus
antiguos compañeros de barco se encuentran durmiendo aquí, durmiendo sin sueños, y
que él puede hacer lo mismo.
Cuando se cumplió la orden, Caspian dijo a los demás que se sentaran y les
expuso la situación. Al terminar se produjo un largo silencio y algunos murmullos, hasta
que de pronto se puso de pie el capitán Bowman y dijo:
--Lo que algunos de nosotros deseamos preguntar desde hace algún tiempo, su
Majestad, es cómo haremos para llegar a casa cuando decidamos volver, ya sea que
demos la vuelta aquí o en otro lugar. Todo el camino hemos tenido vientos oeste y
noroeste, salvo una calma ocasional, y si esto no cambia, me gustaría saber qué
esperanzas tenemos de volver a ver Narnia. No hay muchas posibilidades de que las
provisiones duren si remamos todo el camino de vuelta.

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