La hacienda se la vendieron
Pa pagar arrendamientos,
Y que sé yó cuantos cuentos;
Pero todo lo fundieron,
174
Los pobrecitos muchachos,
Entre tantas afliciones,
se conchabaron de piones;
!Más que iban a trabajar,
Si eran como los pichones
sin acabar de emplumar!
175
Por ahi andarán sufriendo
De nuestra suerte el rigor:
Me han contao que el mayor
Nunca dejaba a su hermano;
Puede ser que algún cristiano
Los recoja por favor.
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!Y la pobre mi mujer,
Dios sabe cuánto sufrió!
Me dicen que se voló
Con no sé qué gavilán:
Sin duda a buscar el pan
Que no podía darle yo.
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