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!Ah! !si partía el corazón
Ver tantos males, canejo!
Los perseguíamos de lejos
Sin poder ni galopiar;
!Y qué habíamos de alcanzar
En unos vichocos viejos!
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Nos volvíamos al cantón
A las dos o tres jornadas,
Sembrando las caballadas;
Y pa que alguno la venda,
Rejuntábamos la hacienda
Que habían dejao rezagada.
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Una vez entre otras muchas,
Tanto salir al botón,
Nos pegaron un malón
Los indios y una lanciada,
Que la gente acobardada
Quedó dende esa ocasión.
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Habían estao escondidos
Aguaitando atrás de un cerro...
!Lo viera a su amigo Fierro
Aflojar como un blandito!
Salieron como maiz frito
En cuanto sonó un cencerro.
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