--Y luego, mirando a Faramir, se echó a llorar. Aragorn le sonrió.
Servirán le dijo--. Ya ha pasado lo peor. ¡Serénate y descansa!
--En seguida tomó dos hojuelas, las puso en el hueco de las manos, y luego de calentarlas con el
aliento, las trituró; y una frescura vivificante llenó la estancia, como si el aire mismo despertase,
zumbando y chisporroteando de alegría.
todos los corazones se sintieron aliviados. Pues aquella fragancia que lo impregnaba todo era
como el recuerdo de una mañana de rocío, a la luz de un sol sin nubes, en una tierra en la que el mundo
hermoso de la primavera es apenas una imagen fugitiva. Aragorn se puso de pie, como reanimado, y los
ojos le sonrieron mientras sostenía un tazón delante del rostro dormido de Faramir.
¡Vaya, vaya! ¡Quién lo hubiera creído! le dijo loreth a una mujer que tenía al lado--. Esta hierba
es mejor de lo que yo pensaba. Me recuerda las rosas de Imloth Melui, cuando yo era niña, y ningún rey
soñaba con tener una flor más bella.
De pronto Faramir se movió, abrió los ojos, y miró largamente a Aragorn, que estaba inclinado
sobre él; y una luz de reconocimiento y de amor se le encendió en la mirada, y habló en voz baja.
--Me has llamado, mi Señor. He venido. ¿Qué ordena mi rey?
--No sigas caminando en las sombras, ¡despierta! --dijo Aragorn--. Estás fatigado. Descansa
un rato, y come, así estarás preparado cuando yo regrese.
--Estaré, Señor --dijo Faramir--. ¿Quién se quedaría acostado y ocioso cuando ha retornado el
rey?
--Adiós entonces, por ahora --dijo Aragorn--. He de ver a otros que también me necesitan. --
Y salió de la estancia seguido por Gandalf e Imrahil; pero Beregond y su hijo se quedaron, y no podían
contener tanta alegría. Mientras seguía a Gandalf y cerraba la puerta, Pippin oyó la voz de loreth.
--¡El rey! ¿Lo habéis oído? ¿Qué dije yo? Las manos de un curador, eso dije. --Y pronto la
noticia de que el rey se encontraba en verdad entre ellos, y que luego de la guerra traía la curación, salió
de la Casa y corrió por toda la ciudad.
Pero Aragorn fue a la estancia donde yacía Eowyn, y dijo:
--Aquí se trata de una herida grave y de un golpe duro. El brazo roto ha sido atendido con
habilidad y sanará con el tiempo, si ella tiene fuerzas para sobrevivir; es el que sostenía el escudo. Pero el
mal mayor está en el brazo que esgrimía la espada: parece no tener vida, aunque no está quebrado.
«Desgraciadamente, enfrentó a un adversario superior a sus fuerzas, físicas y mentales. Y quien
se atreva a levantar un arma contra un enemigo semejante necesita ser más duro que el acero, pues de lo
contrario caerá destruido por el golpe mismo. Fue un destino nefasto el que la llevó a él. Pues es una
doncella hermosa, la dama más hermosa de una estirpe de reinas. Y sin embargo, no encuentro palabras
para hablar de ella. Cuando la vi por primera vez y adiviné su profunda tristeza, me pareció estar
contemplando una flor blanca, orgullosa y enhiesta, delicada como un lirio; y sin embargo supe que era
inflexible, como forjada en duro acero en las fraguas de los elfos. ¿O acaso una escarcha le había helado
ya la savia, y por eso era así, dulce y amarga a la vez, hermosa aún pero ya herida, destinada a caer y
morir? El mal empezó mucho antes de este día, ¿no es verdad, Eomer?
--Me asombra que tú me lo preguntes, señor --respondió Eomer--. Porque en este asunto,
como en todo lo demás, te considero libre de culpas; mas nunca supe que frío alguno haya herido a
Eowyn, mi hermana, hasta el día en que posó los ojos en ti por vez primera. Angustias y miedos sufría, y
los compartió conmigo, en los tiempos de Lengua de Serpiente y del hechizo del rey; de quien cuidaba
con un temor siempre mayor. ¡Pero eso no la puso así!
--Amigo mío --dijo Gandalf--, tú tenías tus caballos, tus hazañas de guerra, y el campo libre;
pero ella, nacida en el cuerpo de una doncella, tenía un espíritu y un coraje que no eran menores que los
tuyos. Y sin embargo se veía condenada a cuidar de un anciano, a quien amaba como a un padre, y a ver
cómo se hundía en una chochez mezquina y deshonrosa; y este papel le parecía más innoble que el del
bastón en que el rey se apoyaba.
»¿ Supones que Lengua de Serpiente sólo tenía veneno para los oídos de Théoden? ¡Viejo
chocho! ¿Qué es la casa de E orí sino un cobertizo donde la canalla bebe hasta embriagarse, mientras la
prole se revuelca por el suelo entre los perros? ¿Acaso no has oído antes estas palabras? Saruman las
pronunció, el amo de Lengua de Serpiente. Aunque no dudo que Lengua de Serpiente empleara frases



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