alimentar odios y tramar nuevas intrigas. La Llave de Orthanc la tiene él. Pero no
podemos permitir que escape.
-¡Claro que no! De eso cuidaremos los ents -dijo Bárbol-. Saruman no pondrá el pie
fuera de la roca, sin mi permiso. Los ents lo vigilarán.
-¡Excelente! -dijo Gandalf -. No esperaba menos. Ahora puedo partir y dedicarme a
otros asuntos. Pero tienes que poner mucha atención. Las aguas han descendido. Temo
que unos centinelas alrededor de la torre no sea suficiente. Sin duda hay túneles profundos
excavados debajo de Orthanc y Saruman espera poder ir y venir sin ser visto, dentro de
poco. Si vas a ocuparte de esta tarea, te ruego que hagas derramar las aguas otra vez; hasta
que Isengard se convierta en un estanque perenne, o hasta que descubras las bocas de los
túneles. Cuando todos los sitios subterráneos estén inundados y hayas descubierto los
desagües, entonces Saruman se verá obligado a permanecer en la torre y mirar por las
ventanas.
-¡Déjalo por cuenta de los ents! -dijo Bárbol . Exploraremos el valle palmo a palmo y
-
miraremos bajo todas las piedras. Ya los árboles se disponen a volver, los árboles viejos,
los árboles salvajes. El Bosque Vigilante, lo llamaremos. Ni una ardilla entrará aquí sin
que yo lo sepa. ¡Déjalo por cuenta de los ents! Hasta que los años en que estuvo
atormentándonos hayan pasado siete veces, no nos cansaremos de vigilarlo.

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