los Enanos y algunos otros pueblos, como los Montaraces, los Magos y los vagabundos
que iban y venían aún por aquella antigua encrucijada de caminos. El centro y hogar de
este arte se encuentra, pues, en la posada de Bree, El Poney Pisador, propiedad de la
familia Mantecona desde épocas remotas.
»Al mismo tiempo, mis propias observaciones en los viajes que hice al sur me
convencieron de que la hierba no es originaria de nuestra región, sino que vino del
Anduin inferior hacia el norte, traída, creo yo, del otro lado del Mar por los Hombres de
Oesternesse. Crece en abundancia en Gondor, y allí es más grande y exuberante que en
el norte, donde nunca se la encuentra en estado salvaje; florece sólo en lugares cálidos y
abrigados, como Valle Largo. Los Hombres de Gondor la llaman galenas dulce, y la
aprecian por la fragancia de las flores. Desde esas tierras la habrían llevado al norte
remontando el Camino Verde durante los largos siglos que median entre la llegada de
Elendil y nuestros días. Pero hasta los Dúnedain de Gondor nos otorgan este crédito:
los Hobbits fueron los primeros que la fumaron en pipa. Ni siquiera los Magos lo
intentaron antes que nosotros. Aunque un mago que conocí adquirió este arte mucho
tiempo atrás, mostrándose tan hábil como en todas las otras cosas a las que llegó a
dedicarse.»
3
De la ordenación de la Comarca
La Comarca se dividía en cuatro distritos, las Cuadernas, denominadas del
Norte, del Sur, del Este y del Oeste y éstas a su vez en regiones que aún llevaban los
nombres de algunas de las viejas familias principales, aunque en la época de esta
historia esos nombres no se encontraban sólo en las regiones respectivas. Casi todos los
Tuk vivían aún en las Tierras de Tuk, lo que no ocurría con muchas otras familias, tales
como los Bolsón o los Boffin.
La Comarca en ese entonces apenas tenía «gobierno». Las familias cuidaban en
general de sus propios asuntos y dedicaban la mayor parte del día al cultivo y consumo
de alimentos. En otras cuestiones eran por lo común gente generosa, tranquila y poco
ambiciosa, de modo que las heredades, granjas, talleres y pequeñas industrias tendían a
conservarse invariables durante generaciones.
La antigua tradición que hablaba de un rey de Fornost o Norburgo, como lo llamaban
muy al norte de la Comarca, se conservaba aún, por supuesto. Pero no había habido rey
durante casi mil años y las ruinas de Norburgo estaban cubiertas de hierba. Sin
embargo, los Hobbits se acordaban aún de pueblos salvajes y criaturas malignas (como
los trolls) que no habían oído hablar del rey. Atribuían al antiguo rey todas las leyes
esenciales y por lo general las aceptaban de buen grado, ya que eran Los Preceptos
(como ellos decían) a la vez antiguos y justos.
Es verdad que la familia Tuk ocupó una posición preeminente durante mucho
tiempo; el cargo de Thain había pasado de los Gamoviejo a los Tuk algunos siglos antes
y desde entonces el jefe Tuk había llevado siempre ese título. El Thain era jefe de la
Asamblea de la Comarca y capitán del acantonamiento y la tropa. Pero como la tropa y
la Asamblea eran convocadas sólo en casos de emergencia, que ya no ocurrían, la
dignidad del Thain era apenas nominal. A la familia Tuk se la respetaba especialmente,
pues seguía siendo numerosa y muy rica y tenía la capacidad de producir en cada
generación personajes recios, de costumbres peculiares, y aun de temperamento
aventurero. Estas últimas cualidades, sin embargo, eran más toleradas (en los ricos) que
generalmente aprobadas. No obstante, se mantuvo la costumbre de llamar el Tuk al jefe
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