Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Gandalf hizo una pausa y luego dijo lentamente, con voz profunda:
-Este es el Dueño de los Anillos, el Anillo Unico que los gobierna. Este es el Anillo
Unico que el Señor Oscuro perdió en tiempos remotos, junto con parte de su poder. Lo
desea terriblemente, pero es necesario que no lo consiga.
Frodo se sentó en silencio, inmóvil: el miedo parecía extender una mano enorme,
como una vasta nube oscura que se levantaba en oriente y que ya iba a devorarlo. - ¡Este
anillo! - farfulló -. ¿Cómo rayos vino a mí?


-¡Ah! -dijo Gandalf-. Es una historia muy larga. Sólo los maestros de la
tradición la recuerdan, pues comienza en los Años Negros. Si tuviera que contártelo
todo, nos quedaríamos aquí sentados hasta que acabe el invierno y empiece la
primavera.
»Ayer te hablé de Sauron el Grande, el Señor Oscuro. Los rumores que has oído
son ciertos. En efecto, ha aparecido nuevamente y luego de abandonar sus dominios en
el Bosque Negro, ha vuelto a la antigua fortaleza en la Torre Oscura de Mordor. Hasta
vosotros, los hobbits, habéis oído el nombre, como una sombra que merodea en las
viejas historias. Siempre después de una derrota y una tregua, la Sombra toma una
nueva forma y crece otra vez.
-Espero que no suceda en mi época -dijo Frodo.
-También yo lo espero -dijo Gandalf -, lo mismo que todos los que viven en este
tiempo. Pero no depende de nosotros. Todo lo que podemos decidir es qué haremos
con el tiempo que nos dieron. Y ya, Frodo, nuestro tiempo ha comenzado a
oscurecerse. El enemigo se fortalece rápidamente y hace planes todavía no maduros,
pero que están madurando. Tenemos mucho que hacer. Tendremos mucho que hacer
aun cuando no mediara ese riesgo espantoso.
»Al enemigo todavía le falta algo que le dé poder y conocimientos suficientes para
vencer toda resistencia, derribar las últimas defensas y cubrir todas las tierras con una
segunda oscuridad: la posesión del Anillo Unico.
»Los Señores elfos le ocultaron los Tres Anillos, los más perfectos de todos y él
nunca los tocó o los mancilló. Los Reyes Enanos poseían siete, de los cuales pudo
recuperar tres; los otros los devoraron los dragones. Les dio nueve a los Hombres
Mortales, orgullosos y espléndidos: así los engañó. Hace tiempo fueron dominados por
el Unico y se volvieron Espectros del Anillo, sombras bajo la gran Sombra, los
sirvientes más terribles. Hace tiempo. Pasaron años desde que los Nueve se fueron
lejos y sin embargo, ¿quién sabe? La Sombra crece otra vez y ellos pueden volver, y
volverán. Pero no hablaremos de esas cosas ni siquiera en una mañana de la Comarca.
»En resumen: ha conseguido reunir los Nueve. También los Siete, a menos que
hayan sido destruidos. Los Tres permanecen todavía ocultos, pero eso ya no le interesa.
Sólo necesita el Unico, pues lo fabricó él mismo, es suyo y en él dejó gran parte del
poder que tenía anteriormente, cuando gobernaba a todos los otros. Si lo recupera los

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