llegaron noticias de guerra y derrota en Gondor y cuando me hablaron de la Sombra
Negra, se me heló el corazón. Pero no encontré nada excepto unos pocos fugitivos del
sur; sin embargo me pareció que había en ellos un miedo del que no querían hablar. Me
volví entonces al este y al norte y fui a lo largo del Camino Verde y no lejos de Bree
tropecé con un viajero que estaba sentado en el terraplén a orillas del camino, mientras
el caballo pacía allí cerca. Era Radagast el Pardo, que en un tiempo vivió en Rhosgobel,
cerca del Bosque Negro. Pertenece a mi orden, pero no lo veía desde hacía muchos
años.
»"¡Gandalf!", exclamó. "Estaba buscándote. Pero soy un extraño en estos sitios.
Todo lo que sabía es que podías estar en una región salvaje que lleva el raro nombre de
Comarca."
»"Tu información era correcta", dije. "Pero no hables así si te encuentras con algún
lugareño. En este momento estás muy cerca de los lindes de la Comarca. ¿Y qué
quieres de mí? Tiene que ser algo urgente. Nunca fuiste aficionado a los viajes, si no
son muy necesarios."
»"Tengo una misión urgente", me dijo. "Las noticias son malas." Miró alrededor,
como si los setos pudieran oír. "Nazgûl", murmuró. "Los Nueve han salido otra vez.
Han cruzado el río en secreto y van hacia el oeste. Han tomado el aspecto de Jinetes
vestidos de oscuro."
»Supe entonces qué era lo que yo había estado temiendo.
»"El enemigo ha de tener alguna gran necesidad o propósito", dijo Radagast, "pero
no alcanzo a imaginar qué lo trae a estas regiones distantes y desoladas".
» ¿Qué quieres decir?", pregunté.
»"Me han dicho que adonde van, los Jinetes piden noticias de una tierra llamada
Comarca."
»"La Comarca", dije y sentí que se me encogía el corazón. Pues aún los Sabios
temen enfrentarse a los Nueve, cuando andan juntos y al mando de ese jefe feroz, que
antes fue gran rey y mago y que ahora alimenta un miedo mortal. "¿Quién te lo ha
dicho y quién te envió?",
pregunté.
»"Saruman el Blanco", respondió Radagast. "Y me mandó a decirte que si te parece
necesario, él te ayudará, pero tendrías que pedírselo en seguida, o será demasiado
tarde."
»Y este mensaje me dio esperanzas. Pues Saruman el Blanco es el más grande de
mi orden. Radagast es, por supuesto, un mago de valor, maestro de formas y
tonalidades y sabe mucho de hierbas y bestias y tiene especial amistad con los pájaros.
Pero Saruman estudió hace tiempo las artes mismas del enemigo y gracias a esto a
menudo hemos sido capaces de adela ntarnos a él. Fueron las estratagemas de Saruman
lo que nos ayudó a echarlo de Dol Guldur. Era posible que hubiese encontrado alguna
arma que haría retroceder a los Nueve.
»"Iré a ver a Saruman", dije.
»"Entonces tienes que ir ahora", dijo Radagast, "pues perdí mucho tiempo
buscándote y los días empiezan a faltar. Me dijeron que te encontrara antes del solsticio
de verano y ya estamos ahí. Aunque partieras ahora, es difícil que llegues a él antes que
los Nueve descubran esa tierra que andan buscando. Por mi parte me vuelvo en
seguida", y diciendo esto montó y se dispuso a partir.
»"¡Un momento!", dije. "Necesitaremos tu ayuda y la de todas las criaturas que
estén de nuestro lado. Mándales mensajes a todas las bestias y pájaros que son tus
amigos. Diles que transmitan a Saruman y a Gandalf todo lo que sepan sobre este
asunto. Que los mensajes sean enviados a Orthanc."
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