Elendil; y se los trajo a Valandil, heredero de Isildur, quien se había quedado en
Rivendel, pues era todavía un niño.
»¿Dije que la victoria de la Ultima Alianza había sido estéril? No del todo, pero no
conseguimos lo que esperábamos. Sauron fue debilitado, pero no destruido. El Anillo
se perdió y no alcanzamos a fundirlo. La Torre Oscura fue demolida, pero quedaron los
cimientos; pues habían sido puestos con el poder del Anillo y mientras haya Anillo nada
podrá desenterrarlos. Muchos elfos y muchos hombres poderosos y muchos otros
amigos habían perecido en la guerra. Anárion había muerto e Isildur había muerto y
Gilgalad y Elendil no estaban más con nosotros. Nunca jamás habrá otra alianza
semejante de elfos y hombres, pues los hombres se multiplican y los Primeros Nacidos
disminuyen y las dos familias están separadas. Y desde ese día la raza de Númenor ha
declinado y ya tiene menos años por delante.
»En el Norte, luego de la guerra y la masacre de los Campos Gladios, los Hombres de
Oesternesse quedaron muy disminuidos, y la ciudad de Annúminas a orillas del Lago
Evendim fue un montón de ruinas, y los herederos de Valandil se mudaron y se
aposentaron en Fornost en las altas Quebradas del Norte y esto es ahora también una
región desolada. Los hombres la llaman Muros de los Muertos y temen caminar por
allí. Pues el pueblo de Arnor decayó y los enemigos los devoraron y el señorío murió
dejando sólo unos túmulos verdes en las colinas de hierbas.
»En el Sur el reino de Gondor duró mucho tiempo y acrecentó su esplendor durante
una cierta época, recordando de algún modo el poderío de Númenor, antes de la caída.
El pueblo de Gondor construyó torres elevadas, plazas fuertes y puertos de muchos
barcos; y la corona alada de los Reyes de los Hombres fue reverenciada por gentes de
distintas lenguas. La ciudad capital era Osgiliath, Ciudadela de las Estrellas, que el río
atravesaba de parte a parte. Y edificaron Minas lthil, la Torre de la Luna Naciente, al
este, en una estribación de la Montaña de la Sombra, y al oeste, al pie de las Montañas
Blancas, levantaron Minas Anor, la Torre del Sol Poniente. Allí, en los patios del Rey,
crecía un árbol blanco, nacido de la semilla del árbol que Isildur había traído cruzando
las aguas profundas, y la semilla de ese árbol había venido de Eressëa y antes aún del
Extremo Oeste en el Día anterior a los días en que el mundo era joven.
»Pero mientras los rápidos años de la Tierra Media iban pasando, la línea de
Meneldil hijo de Anárion se extinguió del todo y el árbol se secó y la sangre de los
numenoreanos se mezcló con la de otros hombres menores. Descuidaron la vigilancia
de las Murallas de Mordor y unas cria turas sombrías volvieron disimuladamente a
Gorgoroth. Y luego de un tiempo vinieron criaturas malvadas y tomaron Minas Lthil y
allí se establecieron y lo transformaron en un sitio de terror, llamado luego Minas
Morgul, la Torre de la Hechicería. Luego Minas Anor fue rebautizada Minas Tirith, la
Torre de la Guardia y estas dos ciudades estuvieron siempre en guerra; Osgiliath, que
estaba entre las dos, fue abandonada y las sombras se pasearon entre sus ruinas.
»Así ha sido durante muchas generaciones. Pero los Señores de Minas Tirith
continúan luchando, desafiando a nuestros enemigos, guardando el pasaje del río, desde
Argonath al mar. Y ahora la parte de la historia que a mí me toca ha llegado a su fin.
Pues en los días de Isildur el Anillo Soberano desapareció y nadie sabía dónde estaba, y
los Tres se libraron del dominio del Unico. Pero en los últimos tiempos se encuentran
en peligro una vez más, pues muy a nuestro pesar el Unico ha sido descubierto de
nuevo. Del descubrimiento del Anillo hablarán otros, pues en esto he intervenido poco.
Elrond dejó de hablar y en seguida Boromir se puso de pie, alto y orgulloso.
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