Daniel Goleman Inteligencia Emocional
en la palma de la mano». La movilización emocional constituye la esencia misma de la capacidad de influir
en los demás.
LOS RUDIMENTOS DE LA INTELIGENCIA SOCIAL
Es hora del recreo en la guardería y un grupo de niños está corriendo por la hierba. Reggie tropieza, se
lastima la rodilla y comienza a llorar mientras todos los demás siguen con sus juegos, excepto Roger, que se
detiene junto a él. Cuando los sollozos de Reggie se acallan, Roger se agacha y se frota la rodilla diciendo:
«¡yo también me he lastimado!»
Thomas Hatch, colega de Howard Gardner en Spectrum, una escuela basada en el concepto de la
inteligencia múltiple, cita a Roger como un modelo de inteligencia interpersonal. Al parecer, Roger tiene una
rara habilidad en reconocer los sentimientos de sus compañeros y en establecer un contacto rápido y amable
con ellos. Él fue el único que se dio cuenta del estado y del sufrimiento de Reggie, y también fue el único que
trató de consolarle aunque sólo pudiera ofrecerle su propio dolor, un gesto que denota una habilidad especial
para la conservación de las relaciones próximas --sea en el matrimonio, la amistad o el mundo laboral--, una
habilidad que, en el caso de un preescolar, augura la presencia de un ramillete de talentos que irán floreciendo
a lo largo de toda la vida.
El talento de Roger representa una de las cuatro habilidades identificadas por Hatch y Gardner como los
elementos que componen la inteligencia emocional:
·Organización de grupos. La habilidad esencial de un líder consiste en movilizar y coordinar los
esfuerzos de un grupo de personas. Ésta es la capacidad que podemos advertir en los directores y
productores de teatro, en los oficiales del ejército y en los dirigentes eficaces de todo tipo de organizaciones y
grupos. En el patio de recreo se trata del niño que decide a qué jugarán, el niño que termina convirtiéndose en
el capitán del equipo.
·Negociar soluciones. El talento del mediador consiste en impedir la aparición de conflictos o en
solucionar aquéllos que se declaren. Las personas que presentan esta habilidad suelen descollar en el mundo
de los negocios, en el arbitrio y la mediación de conflictos y también pueden hacer carrera en el cuerpo
diplomático, en el mundo del derecho, como intermediarios o como consejeros de empresa. Son los niños, en
nuestro caso, que resuelven las disputas que se presentan en el patio de recreo.
·Conexiones personales. Esta es la habilidad que acabamos de reseñar en Roger, una habilidad que
se asienta en la empatía, favorece el contacto con los demás, facilita el reconocimiento y el respeto por sus
sentimientos y sus intereses y permite, en suma, el dominio del sutil arte de las relaciones. Estas personas
saben «trabajar en equipo» y suelen ser consortes responsables y buenos amigos o compañeros de trabajo;
en el mundo de los negocios son buenos vendedores o ejecutivos y también pueden ser excelentes maestros.
Los niños como Roger suelen llevarse bien con casi todo el mundo, no tienen dificultades para jugar con otros
niños y disfrutan haciéndolo. Estos niños tienden a ser muy buenos leyendo las emociones de las expresiones
faciales y también son muy queridos por sus compañeros.
·Análisis social. Esta habilidad consiste en ser capaces de detectar e intuir los sentimientos, los
motivos y los intereses de las personas, un conocimiento que suele fomentar el establecimiento de relaciones
con los demás y su profundización. En el mejor de los casos, esta capacidad les convierte en competentes
terapeutas o consejeros psicológi cos y, en el caso de combinarse con el talento literario, produce novelistas y
dramaturgos muy dotados.
El conjunto de todas estas habilidades constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal, el
ingrediente fundamental del encanto, del éxito s ocial e incluso del carisma. Las personas socialmente
inteligentes pueden conectar fácilmente con los demás, son diestros en leer sus reacciones y sus
sentimientos y también pueden conducir, organizar y resolver los conflictos que aparecen en cualquier
interacción humana. Ellos son los líderes naturales, las personas que saben expresar los sentimientos
colectivos latentes y articularlos para guiar al grupo hacia sus objetivos. Son el tipo de personas con quienes a
los demás les gusta estar porque son emocionalmente nutricios, dejan a los demás de buen humor y
despiertan el comentario de que «es un placer estar con alguien así ».
Estas habilidades interpersonales propician el desarrollo de otras facetas de la inteligencia emocional.
Las personas que causan una excelente impresión social, por ejemplo, son expertas en controlar la expresión
de sus emociones, son especialmente diestras en captar la forma en que reaccionan los demás y son
capaces de mantenerse continuamente en contacto con su actividad social y de ajustarla para conseguir el
efecto deseado. En este sentido, son actores especialmente habilidosos.
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