Daniel Goleman Inteligencia Emocional

habilidad tal como la sensibilidad social de Judy constituye un tipo de talento que la educación debiera
promover en lugar de limitarse a ignorarlo e incluso a reprimirlo. Para que la escuela proporcione una
educación en las habilidades de la vida es necesario alentar a los niños a desarrollar todo su amplio abanico
de potencialidades y animarles a sentirse satisfechos con lo que hacen.
La figura inspiradora del Proyecto Spectrum es Howard Gardner, psicólogo de la Facultad de Pedagogía
de Harvard que, en cierta ocasión, me dijo: «ha llegado ya el momento de ampliar nuestra noción de talento. La
contribución más evidente que el sistema educativo puede hacer al desarrollo del niño consiste en ayudarle a
encontrar una parcela en la que sus facultades personales puedan aprovecharse plenamente y en la que se
sientan satisfechos y preparados. Sin embargo, hemos perdido completamente de vista este objetivo y, en su
lugar, constreñimos por igual a todas las personas a un estilo educativo que, en el mejor de los casos, les
proporcionará una excelente preparación para convertirse en profesores universitarios. Y nos dedicamos a
evaluar la trayectoria vital de una persona en función del grado de ajuste a un modelo de éxito estrecho y
preconcebido. Deberíamos invertir menos tiempo en clasificar a los niños y ayudarles más a identificar y a
cultivar sus habilidades y sus dones naturales. Existen miles de formas de alcanzar el éxito y multitud de
habilidades diferentes que pueden ayudamos a conseguirlo»: Si hay una persona que comprende las
limitaciones inherentes al antiguo modo de concebir la inteligencia, ése es Gardner, que no deja de insistir en
que los días de gloria del CI han llegado a su fin. El creador del test de papel y lápiz para la determinación del
CI fue un psicólogo de Stanford, llamado Lewis Terman, durante la 1ª Guerra Mundial, cuando dos millones de
varones norteamericanos fueron clasificados mediante la primera aplicación masiva de este test. Esto condujo
a varias décadas de lo que Gardner denomina «el pensamiento CI », un tipo de pensamiento según el cual «la
gente es inteligente o no lo es, la inteligencia es un dato innato (y no hay mucho que podamos hacer, a este
respecto, por cambiar las cosas) y existen pruebas psicológicas para discriminar entre ambos grupos. Por su
parte, el test SAT que se realiza para entrar en la universidad se basa en el mismo principio de que una
prueba de aptitud sirve para determ inar el futuro. Esa forma de pensar impregna a toda nuestra sociedad».
El influyente libro de Gardner Frames of Mmd constituye un auténtico manifiesto que refuta «el
pensamiento Cl». En este libro, Gardner afirma que no sólo no existe un único y monolítico tipo de inteligencia
que resulte esencial para el éxito en la vida sino que, en realidad, existe un amplio abanico de no menos de
siete variedades distintas de inteligencia. Entre ellas, Gardner enumera los dos tipos de inteligencia
académica (es decir, la capacidad verbal y la aptitud lógico-matemática); la capacidad espacial propia de los
arquitectos o de los artistas en general; el talento kinestésico manifiesto en la fluidez y la gracia corporal de
Martha Graham o de Magic Johnson; las dotes musicales de Mozart o de YoYo Ma, y dos cualidades más a
las que coloca bajo el epígrafe de «inteligencias personales»: la inteligencia interpersonal (propia de un gran
terapeuta como Carl Rogers o de un líder de fama mundial como Martin Luther King jr.) y la inteligencia
«intrapsiquica» que demuestran las brillantes intuiciones de Sigmund Freud o, más modestamente, la
satisfacción interna que experimenta cualquiera de nosotros cuando nuestra vida se halla en armonía con
nuestros sentimientos.
El concepto operativo de esta visión plural de la inteligencia es el de multiplicidad. Así, el modelo de
Gardner abre un camino que trasciende con mucho el modelo aceptado del Cl como un factor único e
inalterable. Gardner reconoce que los tests que nos esclavizaron cuando íbamos a la escuela --desde las
pruebas de selección utilizadas para discriminar entre los estudiantes que pueden acceder a la universidad y
aquéllos otros que son orientados hacia las escuelas de formación profesional, hasta el SAT (que sirve para
determinar a qué universidad puede acceder un determinado alumno, si es que puede acceder a alguna)-- se
basan en una noción restringida de la inteligencia que no tiene en cuenta el amplio abanico de habilidades y
destrezas que son mucho más decisivas para la vida que el CI.
Gardner es perfectamente consciente de que el número siete es un número completamente arbitrario y
de que no existe, por tanto, un número mágico concreto que pueda dar cuenta de la amplia diversidad de
inteligencias de que goza el ser humano. A la vista de ello, Gardner y sus colegas ampliaron esta lista inicial
hasta llegar a incluir veinte clases diferentes de inteligencia. La inteligencia interpersonal, por ejemplo, fue
subdividida en cuatro habilidades diferentes, el liderazgo, la aptitud de establecer relaciones y mantener las
amistades, la capacidad de solucionar conflictos y la habilidad para el análisis social (tan admirablemente
representada por Judy. la niña de cuatro años de la que hemos hablado antes).
Esta visión multidimensional de la inteligencia nos brinda una imagen mucho más rica de la capacidad y
del potencial de éxito de un niño que la que nos ofrece el C Cuando los alumnos de Spectrum fueron
I.
evaluados en función de la escala de inteligencia de Stanford-Binet (uno de los test más utilizados para la
determinación del CI) y en función de otro conjunto de pruebas específicamente diseñadas para valorar el
amplio espectro de inteligencias de Gardner, no apareció ninguna relación significativa entre ambos resultados.
Los cinco niños que obtuvieron las puntuaciones más elevadas del CI (entre 125 y 1 33) evidenciaron una
amplia diversidad de perfiles en las diez áreas cuantificadas por el test de Spectrum. En este sentido, por

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