desapariciones. "Y sin embargo --agregaba-- ha sido el período más
maravilloso de mi vida." Pero él sabía que no podía durar porque todo era
frenético y era, ¿se lo había dicho ya?, como una sucesión de estallidos de nafta
en una noche tormentosa. Aunque a veces, muy pocas veces, es cierto, parecía
pasar momentos de descanso a su lado como si estuviera enferma y él fuera un
sanatorio o un lugar con sol en las sierras donde ella se tirase al fin en silencio.
O también aparecía atormentada y parecía como si él pudiese ofrecerle agua o
algún remedio, algo que le era imprescindible, para volver una vez más a aquel
territorio oscuro y salvaje en que parecía vivir.
--Y en el que yo nunca pude entrar --concluyó, poniendo su mirada sobre
los ojos de Bruno.




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