¡LA SENSACIÓN DE CONSTIPACIÓN
QUE PERTURBA A LA NACIÓN!
Harry empezó a reírse. Oyó un débil gemido su lado y giro la vista para ver
a la Señora Weasley mirando fija y mudamente el cartel. Sus labios se movieron
silenciosamente y dijo el nombre con voz hueca "qué-no-haces"
--¡Los asesinarán en sus camas--! susurró.
--¡No harán eso--! dijo Ron que, como Harry, estaba riéndose. --¡Esto es
genial!--
Él y Harry guiaron a los demás en el camino a la tienda. Estaba tan repleta
de clientes; que Harry no podía acercarse a los exhibidores. Miró atentamente a su
alrededor, alzando la vista hacia las cajas amontonadas hasta el techo: Aquí estaba
el surtido salta clases que los gemelos habían perfeccionado durante su inacabado
último año en Hogwarts; Harry notó que el Turrón de Hemorragia nasal era el más
popular, solo había quedado una caja estropeada sobre el anaquel. Había arcas
llenas de varitas mágicas de mentira, las más económicas eran los que se
convertían en pollos de goma o pares de calzoncillos cuando eran agitadas, las más
caras hacían que al usuario imprudente se le enredaran alrededor de la cabeza y el
cuello, y las cajas de plumas, que corregían ortografía, inventaban una respuesta
inteligente o se recargaban de tinta solas. Se produjo un hueco en la
muchedumbre, y Harry se abrió camino hacia el mostrador, donde un grupo de
niños de diez años miraban encantados a un diminuto hombre de madera que
caminaba ascendiendo despacio a un juego de horca verdadero, ambos colocados
arriba de una caja donde se leía: ¡el verdugo reutilizable si no deletreas la palabra
correctamente se ahorcará!
-- Encantamiento de `soñar despierto' patentado...
Hermione había logrado escurrirse hasta un gran exhibidor cerca del
mostrador y leía la información en la parte posterior de una caja que llevaba una
imagen sumamente colorida de una hermosa e impactante joven que estaba de pie
en la cubierta de un barco pirata.
-- Un simple encantamiento y usted llegará a la cumbre de la felicidad, muy
realista, el ensueño de treinta minutos, fácil para utilizar en la mitad de una lección
escolar y virtualmente indetectable (los efectos colaterales incluyen una expresión
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 98
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