que vendguías. No hay muchas cosas que haceg aquí, a menos que te guste cocinag.
Bueno... ¡disfguta tu desayuno, Haggy!

Con estas palabras, se fue graciosamente pareciendo flotar en la habitación,
cerrando la puerta tranquilamente detrás de ella.

La señora Weasley hizo un ruido que sonó como: -¡Wootcha!

-Mamá la odia. ­dijo Ginny.

-¡No la odio! ­dijo la señora Weasley en un susurro. ­Sólo creo que se
apresuraron mucho con este compromiso. ¡Eso es todo!

-Se conocieron hace un año. ­dijo Ron, quien parecía extrañamente
entorpecido y miraba hacia la puerta.

-¡Bueno, eso no es mucho! Por supuesto, sé qué sucede. Es toda esta
incertidumbre de la vuelta del Innombrable. La gente cree que puede morir
mañana, así que se apuran a tomar todas las decisiones que normalmente se
demoran más en tomar. Ocurrió lo mismo la última vez que fue poderoso, gente
fugándose con sus amantes en todos lados.

-Incluyéndote a ti y a papá. ­dijo Ginny irónicamente.

-Bueno, sí, tu padre y yo estábamos hechos el uno para el otro. ¿Qué razón
había para esperar? ­dijo la señora Weasley. ­Mientras que Bill y Fleur... bueno...
¿Qué tienen realmente en común? Él es un gran trabajador, una persona muy
madura, mientras que ella...

-Una vaca. ­dijo Ginny asintiendo. ­Pero Bill no es tan maduro. Él es un
trotamundos, ¿verdad? Le gusta un poco la aventura y el glamour... Espero que
por eso esté con Flema.

-Deja de llamarla así, Ginny. ­dijo la señora Weasley tajantemente, mientras
Harry y Hermione se reían. ­Bueno, mejor me pongo a... Cómete tu desayuno,
Harry, que no se te enfríe.

Viéndose agobiada, se fue de la habitación. Ron parecía todavía bastante
atontado. Estaba sacudiendo su cabeza como un perro tratando de secarse las
orejas.




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 78

79