-Tuvimos suerte...- dijo Dumbledore, acomodando a Harry sobre el umbral.
-Slughorn resultó más fácil de convencer de lo que yo creía. Obra de Harry, por
supuesto. Ah, ¡Hola Nymphadora!

Harry miró alrededor y vio que la señora Weasley no estaba sola, a pesar de
ser esas horas de la noche. Una joven bruja con una cara pálida con forma de
corazón y cabello castaño estaba sentada en una mesa sosteniendo una gran taza
entre sus manos.

-Hola, Profesor -dijo ella. -Buenas, Harry.

-Hola, Tonks.

Harry pensó que ella se veía distanciada, casi enferma, y su sonrisa era algo
forzada. Ciertamente, su apariencia era menos colorida que siempre sin su
acostumbrado cabello rosa chicle.

-Mejor me voy. -dijo ella rápidamente, parándose y tirando su capa sobre
sus hombros. ­Gracias por el té y la comprensión, Molly.

-Por favor, no te vayas por mí. -dijo Dumbledore cortésmente. -No me
puedo quedar, tengo problemas urgentes que discutir con Rufus Scrimgeour.

-No, no, de cualquier modo me tengo que ir. -dijo Tonks, sin mirar a
Dumbledore a los ojos. ­Buenas noches...

-Querida, ¿Por qué no vienes a cenar el fin de semana? Remus y Ojoloco
vendrán.

-No, la verdad, no, Molly... Gracias igualmente... Buenas noches a todos.

Tonks se apuró y pasó junto a Dumbledore y Harry para llegar al jardín.
Unos pasos después de la puerta, giró y desapareció detrás de una nube de humo.
Harry se dio cuenta que la señora Weasley estaba preocupada.

-Muy bien, te veré en Hogwarts, Harry. -dijo Dumbledore. -Cuídate mucho.
Molly, estoy a tus órdenes.

Hizo una inclinación hacia la señora Weasley y siguió a Tonks,
desapareciendo justamente en el mismo punto. La señora Weasley cerró la puerta




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 68

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