una vez más, nos hace falta un miembro entre los profesores. Estamos aquí para
persuadir a un viejo colega mío de salir de su retiro y regresar a Hogwarts."

-¿Y cómo puedo ayudar con eso, señor?

-Oh, me parece que podremos encontrar algún uso para ti- dijo Dumbledore
vagamente-. A la izquierda aquí, Harry.

Procedieron a subir por una inclinada y angosta calle delineada por casas a
ambos lados. Todas las ventanas estaban oscuras. El extraño frío que había
permanecido sobre Privet Drive por dos semanas persistía aquí también. Pensando
en los dementores, Harry dirigió una mirada por sobre su hombro y cerró el puño
alrededor de su varita, dentro de su bolsillo.

-Profesor, ¿Por qué no pudimos simplemente aparecernos directamente a la
casa de su antiguo colega?

-Porque eso sería tan grosero como derribar la puerta principal a patadas-
dijo Dumbledore-. La cortesía indica que debemos ofrecer a nuestros compañeros
brujos la oportunidad de negarnos la entrada. En cualquier caso, la mayoría de los
hogares mágicos están protegidos contra visitas indeseadas que deseen aparecerse
dentro. En Hogwarts, por ejemplo...

-... no puedes aparecerte en ningún lugar de la construcción o en los
terrenos- dijo Harry rápidamente-. Hermione Granger me lo explicó.

-Y ella tiene toda la razón. Doblamos a la izquierda, nuevamente.

El reloj de la iglesia tocó las doce a sus espaldas. Harry se preguntó por qué
Dumbledore no consideraba grosero el despertar a su viejo colega tan tarde en la
noche, pero ahora que una conversación había sido establecida tenía preguntas
más importantes que hacer.

-Señor, leí en el diario El Profeta que Fudge fue despedido...

-Correcto- dijo Dumbledore, ahora doblando hacia una inclinada calle
lateral-. Ha sido reemplazado, como estoy seguro que también te has enterado, por
Rufus Scrimgeour, quien solía ser Jefe de la oficina de Aurores.

-¿Es el... piensa usted que está bien?- preguntó Harry.




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 49

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