¡Se acabó, hora de largarse!
Vio a Snape desaparecer tras la esquina del extremo más alejado del pasillo,
parecía que Malfoy y él se habían abierto paso a través de la lucha, ilesos. Cuando
Harry se abalanzaba sobre ellos, uno de los luchadores se separó de la pelea y se
arrojó sobre él: era el hombre lobo, Fenrir. Harry lo tuvo encima antes de poder
levantar la varita y cayó hacia atrás, su cara llena de pelo enmarañado y sucio, con
el hedor de sudor y sangre impregnando en nariz y boca, sintiendo en su garganta
un aliento cálido y anhelante...
¡Petrificus Totalus!
Harry sintió a Fenrir desmayarse contra él, con gran esfuerzo empujó al
hombre lobo a un lado mientras un chorro de luz verde se le acercaba volando. Se
agachó y corrió de cabeza hacia la lucha. Su pie se topó con algo aplastado y
resbaladizo que había en el suelo y trastabilló. Había dos cuerpos allí tirados,
tumbados boca abajo en un charco de sangre, pero no tenía tiempo para investigar.
Harry vio justo ante él una cabellera rojiza flotando como una llama: Ginny
combatía con el nudoso mortífago, Amycus que le arrojaba un maleficio tras otro
mientras ella los esquivaba. Amycus soltaba risitas tontas disfrutando de la
diversión.
¡Crucio! ¡Crucio! No podrás bailar eternamente, bonita
¡Impedimenta! vociferó Harry.
Su maldición alcanzó a Amycus en el pecho que soltó un chillido porcino de
dolor. Sus pies se separaron del suelo, se estampó contra la pared opuesta y cayó
deslizándose tras Ron, la Profesora McGonagall y Lupin, cada uno de ellos
luchando con un mortífago. Tras ellos, Harry vio a Tonks luchando con un enorme
mago rubio que lanzaba maleficios en todas direcciones. Rebotaron en las paredes
que los rodeaban, rompiendo piedra y haciendo añicos la ventana más cercana.
¿De dónde has venido Harry? gimió Ginny... pero no tenía tiempo para
contestar. Agachó la cabeza y echó a correr hacia delante esquivando por poco una
explosión que estalló justo encima y cubrió a todos con trocitos de pared. `Snape no
puede escapar, debo ajustar cuentas con él...'.
¡Ahí va eso! aulló la Profesora McGonagall y Harry pudo ver de reojo a la
mortífaga, Alecto corriendo por el pasillo con sus brazos sobre la cabeza, con su
hermano justo al lado. Se abalanzó tras ellos pero su pie se tropezó con algo y cayó
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 488
|
|