-Estás conmigo- dijo Dumbledore simplemente-. Con eso bastará, Harry.

Se detuvieron abruptamente al final de Privet Drive.

-No has, por supuesto, pasado tu examen de Aparición- dijo.

-No- dijo Harry-. Pensé que tenía que tener diecisiete.

-Cierto- dijo Dumbledore-. Así que necesitarás sujetarte firmemente de mi
brazo. El izquierdo, si no te importa. Como debes haberlo notado, el brazo de mi
varita está un tanto frágil de momento.

Harry se sujetó del antebrazo que le extendió Dumbledore.

-Excelente- dijo Dumbledore-. Bien, aquí vamos.

Harry sintió el brazo de Dumbledore retorcerse e intentar librarse, y se
sujetó aún más fuerte; lo siguiente que supo, fue que todo se volvió negro; estaba
siendo apretado fuertemente por todos lados; no podía respirar, habían bandas de
hierro apretándose alrededor de su pecho; sus ojos estaban siendo forzados hacia
el interior de su cabeza; sus tímpanos estaban siendo empujados más adentro de su
cráneo y entonces...

Tomó grandes bocanadas del frío aire de la noche y abrió sus ojos llorosos.
Se sentía como si acabara de ser forzado a pasar a través de un muy estrecho tubo
de goma. Le tomó unos segundos darse cuenta que Privet Drive se había
desvanecido. Él y Dumbledore estaban ahora parados en lo que parecía ser una
plaza desierta de un pueblo, en el centro del cual se erguía un antiguo monumento
conmemorativo de guerra y algunos bancos. Su comprensión se puso a la par de
sus sentidos, y Harry se dio cuenta que acababa de Aparecerse por primera vez en
su vida.

-¿Estás bien?- le preguntó Dumbledore, mirándolo con preocupación-. Uno
se demora un tiempo en acostumbrarse a la sensación.

-Estoy bien- dijo Harry, frotando sus orejas, que se sentían como si hubieran
abandonado Privet Drive a la fuerza -. Pero creo que prefiero las escobas...

Dumbledore sonrió, se ajustó su capa de viaje un poco más suelta alrededor
de su cuello, y dijo:




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 47

48