miserable que fuera aquí, lo despreciado que se sintiese o maltratado, al menos y
contra toda su voluntad le permitieron una habitación. Esta magia dejará de tener
efecto en el momento en que Harry cumpla los diecisiete años; en otras palabras,
en el momento en que se convierta en un hombre. Sólo les pido una cosa: que le
permitan regresar una vez más a esta casa, antes de su cumpleaños número
diecisiete, lo cual asegurará que dicha protección tendrá efecto hasta ese día.
Ninguno de los Dursley habló. Dudley temblaba ligeramente, como si aún
tratase de comprender por qué decían que le habían hecho daño. Tío Vernon lucía
como si tuviese atorada una gran roca en la garganta; tía Petunia sin embargo,
estaba completamente ruborizada.
Bien Harry... creo que es tiempo de irnos dijo Dumbledore por fin,
poniéndose en pie y alisando su largo abrigo negro. Hasta la próxima, les dijo
a los Dursley, quienes parecían desear que ese momento podría esperar para
siempre, en lo que a ellos concernía, y después de inclinar su sombrero, salió de la
habitación.
Adiós dijo Harry apresuradamente a los Dursley, y siguió a
Dumbledore, quien se detuvo junto al baúl de Harry en donde también se
encontraba la jaula de Hedwig.
No queremos que esto sea un estorbo para nosotros en estos momentos
dijo sacando de nuevo su varita. Creo que enviaré esto a la Madriguera antes
que nada. Sin embargo, quiero que lleves contigo tu Capa Invisible... por si acaso.
Harry sacó su capa del baúl con algunos problemillas, tratando de no
mostrarle a Dumbledore el desorden que había dentro de éste. Cuando la hubo
acomodado dentro del bolsillo de su chaqueta, Dumbledore movió su varita y el
baúl, la jaula y Hedwig se desvanecieron. Dumbledore de nuevo movió la varita y
la puerta frontal se abrió hacia la fría y brumosa oscuridad.
Y ahora Harry, adentrémonos en la noche y prosigamos esta peligrosa e
indeseable aventura.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 45
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