Dumbledore llamó con señas a Harry al borde de la roca donde una serie de
lugares dentados hacían puntos de apoyo para los pies debajo de pedruscos que
estaban sumergidos a la mitad dentro del agua y más cercanos acantilado. Era un
descenso peligroso y Dumbledore, con un poco de dificultad por su mano
marchita, se movía despacio. Las rocas de más abajo se deslizaban con el agua de
mar. Harry pudo sentir gotas frías y saladas de agua chocar en su cara. ­Lumus,-
dijo Dumbledore, cuando alcanzaba la piedra más cercana a la cara del acantilado.
Miles de rayos de luz dorada chispearon sobre la superficie del agua algunos pues
debajo de donde el se agachó; la pared de piedra negra detrás de él también estaba
iluminada,

-¿Ves?- dijo Dumbledore despacio, sosteniendo si varita un poco mas alto.
Harry vio una grieta en el acantilado en la cual el agua oscura remolinaba. -¿No te
importara mojarte un poco?

-No.- dijo Harry

-Entonces quítate tu Capa Invisible, no hay necesidad de ella por ahora... y
tomemos una zambullida. Y con la repentina habilidad de un hombre mucho mas
joven, Dumbledore bajó del pedrusco, se metió al mar, y comenzó a nadar, con un
perfecto braceo, hacia la grieta oscura de la cara de la roca, con su varita sostenida
en los dientes. Harry se quito su capa, la guardó en su bolsillo y lo siguió. El agua
estaba demasiado fría; la ropa mojada de Harry se movía a su alrededor y por su
peso lo jalaba hacia abajo. Tomando grandes respiros que llenaban sus fosas
nasales de sal y algas marinas, se dirigió hacia la resplandeciente luz que ahora se
movía a lo más profundo del acantilado. La grieta pronto se abrió en un oscuro
túnel que Harry pudo comprobar estaba lleno de agua con la marea alta. Las
paredes fangosas estaban separadas por apenas tres pies y brillaban tenuemente
como alquitrán mojado al paso de la varita de Dumbledore. Después de avanzar
un poco, el callejón daba vuelta a la izquierda, y Harry vio que se extendía lejos
entre el acantilado. Continuo nadando con la estela de Dumbledore, las
extremidades de sus entumecidos dedos rozaban contra la áspera y húmeda
piedra.

Entonces vio a Dumbledore saliendo del agua frente a el, su cabello plateado y
oscura túnica se reflejaban. Cuando Harry alcanzó ese punto, encontró escalones
que lo llevaron a una gran cueva. Los subió, el agua escurría de su ropa empapada,
y al salir tembló incontrolablemente en el frió aire. .

Dumbledore estaba parado a la mitad de la cueva, sostenía en lo alto su varita
mientras giraba, examinando las paredes y el techo.




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 458

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