El estómago de Harry empezó a retorcerse cuando el reloj marcó las doce y
media. Snape, que no había dicho ni una palabra más desde que Harry empezó con
su tarea, finalmente levantó la cabeza cuando eran la una y diez.
-Creo que has hecho suficiente. -dijo fríamente. - Haz una marca en el lugar que
te has quedado. Continuarás el próximo sábado a ls diez en punto.
-Sí, señor.
Harry metió una tarjeta arrugada en una caja al azar y se dio prisa en salir por
la puerta antes de que Snape pudiera cambiar de opinión. Corrió escalones arriba,
agudizando los oídos para escuchar cualquier sonido proveniente del estadio, pero
todo estaba muy callado... había terminado, entonces...
Vaciló un momento fuera del Gran Salón, que estaba lleno de gente en ese
momento, pero finalmente decidió correr escaleras arriba; ya que si Gryffindor
había ganado o perdido, el equipo usualmente celebraba o se lamentaba en su
propia sala común.
-¿Quid agis? -le dijo tentativamente a la Dama Gorda, preguntándose que sería
lo que encontraría adentro.
La expresión de ella era indescifrable cuando le contestó:
-Velo tú mismo.
Y se hizo a un lado para permitirle el paso.
Un rugido de celebración brotó por el agujero detrás de ella. Harry se
sorprendió cuando las personas adentro empezaron a gritar al verlo a él. Varias
manos lo tomaron y lo jalaron al interior de la sala común.
-¡Ganamos! -gritó Ron, que se acercó a él dando brincos y le pasó la Copa
plateada. -¡Ganamos! ¡Cuatrocientos cincuenta a ciento cuarenta! ¡Ganamos!
Harry miró alrededor; Ginny estaba corriendo hacia él. Tenía un rostro
resplandeciente cuando envolvió a Harry con sus brazos. Y sin pensarlo, sin
haberlo planeado, sin preocuparse por el hecho que cincuenta personas estuvieran
viendo, Harry la besó.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 438
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