Vernon Dursley no dijo nada en absoluto. Harry no dudaba que su tío
recuperaría el habla pronto, la pulsante vena en la sien de su tío estaba alcanzando
un punto peligroso, pero algo acerca de Dumbledore parecía haberle robado
temporalmente la respiración. Quizá se debía al inconfundible aspecto mágico de
su apariencia, pero también podía ser que incluso el Tío Vernon podía percibir que
estaba frente un hombre a quien seria muy difícil insultar.
Ah, Buenas noches Harry dijo Dumbledore, mirándolo a través de sus
lentes de media luna con una expresión de satisfacción. Excelente, excelente.
Esas palabras parecieron surtir efecto en Tío Vernon. Estaba claro que por lo
que a él respectaba, ningún hombre que pudiera mirar a Harry y dijese `excelente'
pudiese ser un hombre al cual jamás vería a la cara.
No quise ser descortés... comenzó, en un tono que descartaba cualquier
hostilidad en cada sílaba.
... pero tristemente la hostilidad accidental ocurre frecuentemente en
nuestros días Dumbledore terminó la frase gravemente. Es mejor no decir
nada al respecto, estimado hombre. Ah, ella debe ser Petunia.
La puerta de la cocina se había abierto, y allí se encontraba la tía de Harry,
usando unos guantes de plástico y un mandil sobre su vestido de noche,
claramente a mitad de su usual limpieza de todos los utensilios de cocina antes de
ir a dormir. Su cara equina y alargada no mostraba sino shock.
Albus Dumbledore dijo Dumbledore, cuando Tío Vernon falló en
efectuar una presentación. Hemos mantenido correspondencia, por supuesto .
Harry pensó que era una manera curiosa de recordarle a Tía Petunia que una vez
le envió un vociferador, pero Tía Petunia no parecía haber comprendido. Y este
debe ser su hijo, ¿Dudley?
En esos momentos Dudley cruzaba por la puerta de la sala. Su larga y rubia
cabeza saliendo del cuello de su pijama lucía extremadamente innatural, su boca
abierta en estupor. Dumbledore espero uno o dos segundos, aparentemente para
ver si alguno de los Dursley decía algo, pero mientras esperaba, una sonrisa se
formó en su boca.
¿Debemos asumir que me invitan a pasar a sentarme en su sala?
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 37
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