Harry despertó como si la repentina oscuridad fuese una alarma.
Lentamente se enderezó las gafas y despegó la mejilla del cristal, presionó la nariz
contra la ventana recorriendo a lo largo y ancho el pavimento. Una figura alta
envuelta en una larga y ondulante capa caminaba por el sendero del jardín.

Harry dio un brinco como si hubiese recibido un shock eléctrico, se cayó de
la silla y comenzó a reunir cualquier cosa que pudiese alcanzar del piso al tiempo
que lo lanzaba hacia el baúl. Así fue como algunas ropas, dos libros de
encantamientos y un paquete de plumas cruzaron la habitación, en ese momento
sonó el timbre. Abajo en la sala su tío Vernon gritó ¿Quién diablos llama a esta
hora de la noche?

Harry se quedó helado con un telescopio sostenido en su mano y un par de
zapatillas deportivas en la otra. Había olvidado por completo avisarle a los
Dursley que Dumbledore estaba por llegar. Sintiendo al mismo tiempo pánico y
unas ganas tremendas de reír, saltó sobre el baúl y alcanzó a abrir la puerta de su
habitación a tiempo para escuchar una voz profunda decir Buenas noches. Usted
debe ser el Señor Dursley. ¿Puedo preguntar si Harry le ha dicho que vendría a
recogerlo?

Harry bajo las escaleras a toda velocidad, dos escalones a la vez, llegando
abruptamente al final, la experiencia le había enseñado a quedar al menos a un
brazo de distancia del alcance de su tío si era posible. En la entrada se encontraba
un hombre alto, delgado, con una barba larga color plata y calvo. Sus lentillas de
media luna estaban sostenidas en su larga nariz y llevaba puesto una capa de viaje
negra así como un sombrero puntiagudo. Vernon Dursley, cuyo bigote era tan
extravagante como el abrigo de Dumbledore, y quien vestía una bata púrpura,
permanecía mirando al visitante como si no pudiese creer lo que veían sus
pequeños ojos.

A juzgar por su marcada apariencia de incredulidad, supongo que Harry
no le avisó de mi llegada dijo Dumbledore tranquilamente. Sin embargo,
asumamos que usted me ha invitado amablemente a entrar en su casa. No es
correcto permanecer mucho tiempo en la entrada en estos tiempos difíciles.
Dumbledore caminó decididamente atravesando el umbral y cerró la puerta tras
de sí.

Ha pasado mucho tiempo desde mi última visita dijo Dumbledore,
dirigiendo su desviada nariz hacia el Tío Vernon, Debo decirle que su
agapanthus está floreciendo.




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 36

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