-Oh, quieres volver a Hogwarts, pero no quiere enseñar nada más de lo que
querías enseñar cuando tenías 18. ¿Que es lo que buscas, Tom? ¿Por qué no tratar
una solicitud directa por una vez?-
-Voldemort lo miró con desprecio. Si no quiere darme el trabajo...-
-Por supuesto que no.- Dijo Dumbledore.- Y no creo que por un momento
hayas pensado que lo haría. Aun así, viniste aquí, preguntaste, debiste tener un
propósito.-
Voldemort se puso de pie. Dejó de parecerse a Tom Riddle más que nunca,
incluso sus facciones se movían de rabia. ¿Esta es su última palabra?-
-Lo es.- Dijo Dumbledore, también levantándose.
-Entonces no tenemos nada mas que decirnos.-
-No, Nada.- Dijo Dumbledore y una gran tristeza invadió su rostro.- Ha
pasado mucho tiempo desde que podía atemorizarte con un ropero en llamas y
forzarte a reparar tus crímenes. Pero desearía poder, Tom... desearía poder...-
Por un momento Harry estuvo a punto de gritar una advertencia sin sentido:
Estaba seguro que la mano de Voldemort se había dirigido hacia su bolsillo y su
varita, pero luego ese momento había pasado, Voldemort había dado media
vuelta, la puerta se cerraba y se había ido.
Harry sintió la mano de Dumbledore cerrarse sobre sus hombros otra vez unos
momentos después, estaban de pie en casi el mismo sitio, pero no había nieve en la
ventana, y la mano de Dumbledore estaba ennegrecida y parecía muerta una vez
mas.
-¿Por qué?- Dijo Harry de repente, viendo a Dumbledore a la cara.- ¿Por qué
regresó? ¿Logró averiguarlo?
-Tengo algunas ideas,- Dijo Dumbledore.- Pero nada mas que eso.-
-¿Que ideas, Señor?-
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 368
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