- Son un regalo de cumpleaños gritó Ron, girando lentamente en medio del
aire, mientras se intentaba liberar. Te ofrecí uno, ¿no?
- Los recogiste del suelo, ¿no es cierto?
- Se deben haber caído de mi cama, ¿está bien? ¡Déjame ir!
- No se cayeron de tu cama, necio, ¿que no entiendes? ¡Eran míos y los saqué
del baúl cuando buscaba el Mapa, esos son los Chocolates de Caldero que Romilda
me obsequió antes de Navidad y están cubiertos con poción de amor!
Ron no parecía haber escuchado ni una sola palabra de todo lo que dijo Harry.
- ¿Romilda? Repetía ¿Dijiste Romilda? Harry ¿la conoces? ¿Me la
presentarías?
Harry miró a Ron colgando, cuya cara ahora se veía tremendamente
esperanzada y luchó con sus ganas de reír. Una parte de él la parte más cercana a
su oreja izquierda, que todavía palpitaba estaba bastante de acuerdo en bajar a
Ron y dejarlo correr hasta que los efectos de la poción concluyeran...Pero por otra
parte, se suponía que eran amigos, Ron no había sido él mismo cuando fue
atacado, y Harry pensó que él mismo se merecería un golpe si permitía que Ron le
declarase su amor eterno a Romilda Vane.
- Si, yo te la voy a presentar dijo Harry, pensando rápido. Te lo haré saber de
inmediato, ¿está bien?
- Dejó caer de un golpe a Ron al suelo (le dolía bastante la oreja), pero Ron
simplemente se paró brincando y con una sonrisa de oreja a oreja.
- Estará en la oficina de Slughorn dijo Harry muy confiado, guiando a Ron
hacia la puerta.
- ¿Porqué va a estar allí? preguntó Ron ansioso, apurándose para mantener el
paso de Harry.
- ¡Ah! Porque toma clases extra de Pociones con el Profesor dijo Harry,
inventando algo disparatado.
- Y tal vez yo podría preguntar si puedo tomar la clase con ella, ¿no? dijo Ron
jovialmente.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 328
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