-No- asintió Dumbledore. ­Tampoco está muy feliz conmigo. Debemos tratar
de no hundirnos en la angustia, Harry. ­

Harry sonrió.

-Quería que le dijera a la comunidad mágica que el Ministerio está haciendo un
grandioso trabajo.-

Dumbledore sonrió.

-Fue idea de Fudge originalmente, debes saber. Sus últimos días en la oficina,
cuando trataba desesperadamente de aferrarse a su puesto, pensó en un encuentro
contigo, pensando en que le darías tu apoyo... ­

-¿Luego de todo lo que Fudge hizo el año pasado?- dijo Harry enojado -¿Luego
de Umbridge? ­

-Le dije a Cornelius que no había oportunidad de eso, pero la idea no murió
cuando abandonó la oficina. A las pocas horas de la asención de Scrimgeour, me
reuní con él y me demandó que concertara una cita contigo. ­

-¡Y por eso discutieron!- Replicó Harry. ­Salió en El Profeta. ­

-El Profeta está obligado a decir la verdad ocasionalmente- dijo Dumbledore ­
Aun si es solo accidentalmente. Parece que Rufus encontró la manera de
arrinconarte finalmente. ­

-Él me acusa de ser "hombre de Dumbledore hasta la médula."-

-Muy grosero de su parte.-

-Le dije que lo soy.-

Dumbledore abrió su boca para hablar y después la cerró otra vez. Detrás de
Harry, Fawkes el Phoenix dejaba escapar un silbido bajo, suave, musical. Para su
vergüenza intensa, Harry se dio cuenta repentinamente que los ojos azul brillante
de Dumbledore parecían algo acuosos, rápidamente miró fijo sus propias rodillas.
Cuando Dumbledore habló, sin embargo, su voz estaba absolutamente firme.

-Me has tocado de veras, Harry. ­




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 298

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