-¡Sabía que lo deberías saber!- dijo Narcissa, respirando mejor. -Él confía en
ti, Severus...

-¿Sabes del plan?- dijo Bellatrix, con una expresión de fugaz satisfacción
reemplazado por una mirada atroz. -¿Lo sabes?

-Efectivamente - dijo Snape. -¿Pero qué tipo de ayuda necesitas, Narcissa? Si
estás imaginando de que puedo convencer al Señor Oscuro que cambie sus planes,
me temo que no hay esperanza, ninguna.

-Severus,- susurró ella, con lágrimas cayendo por sus pálidas mejillas. -Mi
hijo ... mi único hijo...

-Draco debería estar orgulloso - dijo Bellatrix indiferentemente. -El Señor
Oscuro le está concediendo un gran honor. Y diré esto por Draco: no se escapa de
su tarea, se lo ve contento, por esta oportunidad de probarse a sí mismo, encantado
ante la posibilidad.

Narcissa comenzó a llorar sin consuelo, mirando todo el tiempo fijamente y
en forma de súplica a Snape.

-¡Y es porque tiene dieciséis años y no tiene idea de lo que se oculta detrás
de esto! ¿Por qué, Severus? ¿Por qué mi hijo? ¡Es muy peligroso! ¡Esto es una
venganza por el error de Lucius, lo sé!

Snape no dijo nada. Apartó su vista de la mirada llorosa de Narcissa como si
fuera indecente, pero no pudo evitar tener que oírla.

-¿Es por eso que escogió a Draco, no?- insistió ella. -¿Para castigar a Lucius?

-Si Draco tiene éxito,- dijo Snape, todavía sin mirarla, -será homenajeado por
encima de todos los otros.
-¡Pero no tendrá éxito!- sollozó Narcissa. -¿Cómo podrá tenerlo?, cuando el
mismo Señor Oscuro no ...

Bellatrix ahogó un grito; Narcissa pareció haberse descontrolado.
-Solo me refiero... a que nadie ha tenido éxito aún... Severus... por favor... tú eres,
tú has sido siempre, el maestro favorito de Draco... eres el viejo amigo de Lucius...
te lo suplico... eres el consejero favorito en el que más confía el Señor Oscuro...
¿Hablarás con él, lo convencerás ?




Harry Potter y el Misterio del Príncipe 28

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