una botella polvorienta y tres vasos sobre una bandeja. Los puso sobre la mesa
desvencijada y se apresuró a salir de su presencia, cerrando de golpe la puerta
cubierta de libros.
Snape sirvió tres vasos del vino rojo sangre y dio dos de ellos a las
hermanas. Narcissa murmuró una palabra de agradecimiento, mientras que
Bellatrix no dijo nada, pero siguió frunciendo el ceño en Snape. Esto no pareció
enojarlo; al contrario, pareció más bien divertirlo.
- Por el Señor Oscuro,- dijo, levantando su vaso y tomándoselo todo.
Las hermanas lo imitaron. Snape volvió a llenar su vaso. Cuando Narcissa
tomó su segunda bebida, dijo de prisa: -Severus, siento venir aquí de esta forma,
pero tenía que verte. Pienso que eres el único que puede ayudarme.
Snape levantó una mano para callarla, luego señaló con su varita otra vez en
la puerta oculta de la escalera. Hubo un golpe ruidoso y un chillido, seguido del
ruido que produjo Colagusano al apresurarse hacia arriba.
-Mis disculpas,- dijo Snape. -Ha estado últimamente escuchando tras las
puertas, no sé lo que pretende con ello... ¿Decías, Narcissa?
Ella respiró profundamente, se estremeció y comenzó otra vez.
-Severus, sé que no debería estar aquí, me han dicho que no debo decir nada
a nadie, pero ...
-¡Entonces deberías cerrar la boca! - gruñó Bellatrix. -¡En particular con la
presente compañía!
-¿Presente compañía?- repitió Snape sarcásticamente. -¿Y qué se puede
entender por eso, Bellatrix?
-¡Que yo no confío en tí Snape, como muy bien sabes!
Narcissa hizo un ruido que podría haber sido un sollozo seco y cubrió su
cara con sus manos. Snape dejó su vaso sobre la mesa y se sentó otra vez, puso sus
manos sobre el mango de su silla, sonriendo con el ceño fruncido a Bellatrix.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 21
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