A mediados de octubre llegó la primera salida a Hogsmeade del curso. Harry
se había estado preguntando si estos paseos iban a seguir permitidos, por todas las
medidas de seguridad alrededor del colegio, y se alegró de que se llevaran a cabo;
siempre era bueno salir del área del castillo por unas horas.

Harry se despertó temprano la mañana del paseo, que amaneció tormentosa, y
pasó el tiempo hasta el desayuno leyendo el libro de Pociones Avanzadas.
Generalmente no se quedaba en la cama estudiando; ese comportamiento, como
decía Ron acertadamente, era indecente en todos menos Hermione, quien era rara
en ese sentido. Sin embargo, Harry pensaba que la copia del Príncipe Mestizo de
Pociones Avanzadas difícilmente podía ser considerada como un libro de estudio.
Cuanto más leía Harry ese libro, más se daba cuenta cuánto había en él, no solo las
pistas y atajos en las pociones que tan buena reputación le estaba dando con
Slughorn, sino también las imaginativas fórmulas y maleficios garabateadas en los
márgenes, las cuales, Harry estaba seguro por las tachaduras y revisiones, habían
sido inventadas por el Príncipe.

Harry ya había intentado unos pocos de los hechizos inventados por el
Príncipe. Hubo uno que hacia que las uñas de los pies crecieran alarmantemente
rápido (éste lo había probado en Crabbe en el pasillo, con resultados muy
entretenidos); otro que pegaba la lengua al paladar (que había usado dos veces,
aplaudido por todos, en un desarmado Argus Filch); y, quizás el mas útil de todos,
Muffliato, un hechizo que llenaba los oídos de todos en los alrededores con un
zumbido inidentificable, para poder mantener conversaciones largas en clase sin
que el resto escuche. La única persona que no lo encontraba entretenido era
Hermione, que ponía una expresión rígida de desaprobación durante el hechizo y
se negaba a hablar si Harry había usado el Muffliato en alguien alrededor.

Incorporándose en la cama, Harry dio vuelta el libro para examinar más de
cerca las garabateadas instrucciones de un hechizo que parecía haberle costado un
poco al Príncipe. Había muchas tachaduras y alteraciones, pero finalmente,
abarrotado en una esquina de la página, estaba el garabato:

Levicorpus (nvbl).

Mientras el viento y aguanieve caían implacablemente en las ventanas y
Neville roncaba fuertemente, Harry miraba fijamente las letras entre paréntesis.
"Nvbl". Eso tenía que significar "No verbal". Harry en realidad dudaba que
pudiera realizar ese hechizo; seguía teniendo dificultades con los hechizos no
verbales, algo que Snape había comentado frecuentemente en cada clase de




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