Capítulo 2: Spinner's End
A muchas millas de distancia, la fresca neblina que presionaba contra la
ventana del Primer Ministro vagaba sobre un sucio río que se metía entre las orillas
plagadas de vegetación y de basura. Una inmensa chimenea, reliquia de un molino
en desuso, se encontraba detrás, sombría y siniestra. No se escuchaba nada aparte
de un escuálido zorro que se había acercado hasta la orilla para olfatear
esperanzadamente un viejo envoltorio de pescado y papas, en el alto pastizal.
Pero luego, con un muy imperceptible 'pop', una delgada y encapuchada
figura se apareció de la nada, en la orilla del río. El zorro quedó inmovilizado, sus
precavidos ojos voltearon hacia ese extraño fenómeno. La figura pareció estar
orientándose, luego se alejó con zancadas rápidas y ligeras, con su capa crujiendo
contra el pasto.
Con un segundo y más fuerte 'pop', otra nueva figura encapuchada se
materializó.
-¡Espera!
Su chillido sobresaltó al zorro, que estaba agachado, al ras del suelo, entre la
hierba. Saltó de su escondite hacia la orilla. Hubo un destello de luz verde, un
aullido, y el zorro cayó muerto en la maleza.
La segunda figura dio vuelta al animal con su pie.
-Sólo era un zorro,- dijo una voz femenina con desprecio desde su capucha. -
Pensé que podría ser un Auror - ¡Cissy, espera!
Pero la primera figura, que se había detenido y observado el rayo de luz,
caminaba ya hacia la orilla del río por la que el zorro había caído.
- Cissy! ... Narcissa! escúchame.
La segunda mujer llegó hasta la primera y agarró su brazo, pero la otra se
soltó.
-¡Regrésate, Bella!
-¡Debes escucharme!
-Ya he escuchado. Tomé mi decisión. ¡Déjame sola!
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 17
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