--Mira, -- dijo Ron con gran deleite, contemplando su horario, --tenemos
una hora libre ahora... Y una hora libre después del receso... Y después del
almuerzo... Excelente. --

Regresaron a la sala común que estaba vacía, con excepción de media
docena de estudiantes de séptimo año, incluyendo a Katie Bell, único miembro del
equipo original de Quidditch de Gryffindor al que Harry se unió en su primer año.

--Sabía que lo obtendrías bien hecho, -- le dijo ella, señalando la placa de
Capitán en el pecho de Harry. -- ¡Avísame cuándo sean las pruebas!--

--No seas tonta, -- dijo Harry, --no necesitas hacer una prueba, te he visto
jugar cinco años... --

--No debes comenzar así, -- le advirtió. --Tal vez hay alguien mejor que
yo. Buenos equipos se han arruinado anteriormente porque los Capitanes
mantienen jugando a los viejos jugadores, o a sus amigos... --
Ron se veía un poco incómodo y empezó a jugar con el platillo volador con
colmillos que Hermione le había quitado al estudiante de cuarto año. Zumbaba
alrededor de la sala común, gruñendo y tratando de mordisquear el tapiz. Los ojos
amarillos de Crookshanks lo seguían y siseó cuando se acercó demasiado.

Una hora más tarde, dejaron la sala común a regañadientes, que estaba
iluminada por los rayos del sol y fueron hacia la sala de Defensa Contra las Artes
Oscuras, cuatro pisos más abajo. Hermione ya estaba esperando afuera, con una
pila de pesados libros y un poco incómoda.

-- Nos dieron mucha tarea en Runas Antiguas,-- dijo ansiosamente cuándo
Harry y Ron se unieron a ella. -- ¡Un ensayo de quince pulgadas, dos traducciones,
y tengo que leer estos para el Miércoles! --

-- Lástima, -- bostezó Ron.

-- Sólo espera, -- ella dijo con resentimiento. --Apuesto a que Snape nos da
montones de tarea. --

La puerta del aula se abrió mientras hablaba y Snape entró al corredor, con
su cetrina cara enmarcada, como siempre, por dos cortinas de grasiento pelo negro.
Se hizo silencio de inmediato.

-- Adentro, -- dijo.




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