-Pero dijo el Primer Ministro con un sentimiento creciente de horror- ¿No
me había dicho que eran las criaturas que sorbían la esperanza y la alegría de las
personas?
-Eso es correcto. Y están aspirando. Eso es lo que causa toda esta niebla.
El Primer Ministro se hundió en la silla más cercana, con las rodillas flojas.
La idea de criaturas invisibles aspirando por las ciudades y el campo, esparciendo
en sus votantes desolación y desesperación, lo hicieron sentir muy débil.
-¿No ve, Fudge? ¡Tiene que hacer algo! ¡Es su responsabilidad como
Ministro de Magia!
-Mi querido Primer Ministro, ¿Realmente piensa que todavía sigo siendo
Ministro de Magia después de esto? ¡Fui despedido hace tres días! Toda la
comunidad Mágica ha estado reclamando por mi renuncia durante una quincena.
¡Nunca los vi tan unidos en todo mi mandato! dijo Fudge con un breve atisbo de
sonrisa.
El Primer Ministro se había quedado momentáneamente sin palabras. En
vez de indignarse ante la posición en la que lo habían puesto, todavía sentía pena
por el hombre encogido que estaba delante de él.
-Lo siento mucho dijo finalmente- Si hay algo que puedo hacer...
-Es muy amable de su parte, Primer Ministro, pero no. Fui enviado aquí está
noche para ponerlo al día de los eventos recientes y para presentarle a mi sucesor.
Pensé que estaría aquí ahora, pero por supuesto, está muy ocupado en este
momento, con todo esto que está pasando.
Fudge miró el retrato del horrible hombrecito que tenia la peluca larga y
enrulada de color plateado, que estaba escarbando su oreja con una pluma. Viendo
que Fudge lo miraba, el retrato dijo,
-Estará aquí en un momento, está terminando una carta para Dumbledore.
-Le deseo suerte dijo Fudge, con voz amarga por primera vez- Estuve
escribiendo a Dumbledore dos veces por día durante las últimas dos semanas, pero
nada. Si ha estado preparado para persuadir al chico, podría ser... Bueno, tal vez
Scrimgeour tenga más éxito.
Harry Potter y el Misterio del Príncipe 13
|
|