carretera para descubrir la procedencia del ruido, pero apenas se había
puesto derecho cuando dos grandes manos púrpuras le alcanzaron a
través de la ventana y se cerraron firmemente en torno a su cuello.
- ¡Guárdala! Gruñó tío Vernon en el oído de Harry - ¡Antes de
que alguien la vea!
- ¡Suéltame! jadeó Harry. Estuvieron forcejando durante algunos
segundos. Harry tiraba de los dedos como chorizos de su tío con su
mano izquierda. Con la derecha apretaba con fuerza su varita
levantada; entonces, como el dolor de cabeza de Harry causó un
particular y repugnante latido, tío Vernon gañó y soltó a Harry como si
hubiera recibido un electroshock. Alguna clase de fuerza invisible
parecía haber surgido a través de su sobrino, haciéndole imposible de
sujetar.
Jadeando, Harry cayó hacia adelante sobre el arbusto de
hortensias, se puso de pie y miró a su alrededor. No había ninguna
señal de lo que había causado el sonoro y crujiente sonido, pero había
varias caras entornando los ojos a través de diversas ventanas
cercanas. Harry guardó rápidamente su varita en sus pantalones e
intentó parecer inocente.
- ¡Bonita tarde! Gritó tío Vernon, haciendo gestos con las manos
a la vecina del número siete, que los miraba encolerizadamente tras sus
cortinas - ¿Ha oído el petardeo de ese coche ahora mismo? ¡A Petunia y
a mí nos ha dado un buen susto!
Continuó riéndose burlonamente de una forma horrible y maníaca,
hasta que todos los vecinos curiosos desaparecieron de sus ventanas.
Entonces la risa burlona pasó a ser una mueca de furia tan pronto
como llamó a Harry para que fuera hacia él.
Harry se acercó unos pocos pasos, teniendo cuidado de detenerse
un poco antes del punto en el cuál las extendidas manos de tío Vernon
pudieran continuar su estrangulamiento.
- ¿Qué demonios significa eso, chico? preguntó tío Vernon con
una voz ronca que temblaba de furia.
- ¿Qué significa el qué? dijo Harry fríamente. Siguió mirando de
izquierda a derecha por toda la calle, aún con la esperanza de ver a la
persona que hizo el ruido.
- Hacer un ruido similar al del disparo de una pistola.
- Yo no hice ese ruido dijo Harry firmemente.
La delgada cara de tía Petunia, similar a la de un caballo, apareció
junto a la ancha y sonrosada de tío Vernon. Ella parecía estar lívida.
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