- Así que son cincuenta cada uno para Potter, los dos Weasleys,
Longbottom y la señorita Granger dijo la profesora McGonagall y una
lluvia de rubíes cayeron en el reloj de Gryffindor mientras hablaba Ah,
y supongo que también otros cincuenta para la señorita Lovegood
añadió y un número de zafiros cayeron en el reloj de Ravenclaw
Ahora, creo que quería quitarle diez a Potter, profesor Snape, así que...
eso es todo.
Unos pocos rubíes subieron a la parte de arriba del reloj, dejando
de todos modos una respetable cantidad debajo.
Bien, Potter, Malfoy, creo que debería estar fuera en un día tan
espléndido como éste. continuó la profesora McGonagall
Harry no esperó a que se lo dijeran dos veces; guardó su varita
en su túnica y se dirigió a la puerta principal sin volver a mirar a Snape
o Malfoy.
Una ráfaga de calor le golpeaba mientras cruzaba los terrenos de
Hogwarts, dirigiéndose a la cabaña de Hagrid. Los alumnos que estaban
tumbados alrededor leyendo El Profeta Dominical, hablando, tomando
el sol y comiendo caramelos miraban hacia él a su paso. Algunos le
llamaron e incluso le saludaron, para demostrar que ellos, como El
Profeta reconocían que era un héroe. Harry no dijo nada a ninguno de
ellos. No tenía ni idea de cuánto sabían de lo que había pasado hacía
tres días, pero hasta entonces había evitado que le preguntaran y
prefería que siguiera así.
En un principio, cuando llamó a la puerta de la cabaña de Hagrid
pensó que estaría fuera, pero entonces Fang apareció por la esquina y
por poco lo tira al suelo con su entusiasmada bienvenida. Hagrid estaba
recogiendo habichuelas corredoras en su jardín trasero.
- Hola Harry, - dijo saludándole cuando Harry se aproximó a la
valla Entra, entra y toma un poco de zumo de diente de león. ¿Cómo
estás? preguntó Hagrid una vez se hubieron acomodado en una mesa
de madera y servido el zumo congelado en unos vasos de cristal. -
¿Estás... eh.... bien?
Harry sabía por la mirada de preocupación en la cara de Hagrid
que se no refería a su estado físico.
- Estoy bien dijo Harry rápidamente, porque no podría soportar
hablar de lo que Hagrid tenía en mente. Así que, ¿dónde has estado?
- Me he estado escondiendo en las montañas dijo Hagrid en
una cueva, como Sirius cuando... - Hagrid paró de repente, se aclaró la
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