"No es anormal, Ron"
"La ambición de su vida es que le corten la cabeza y que la
cuelguen en una placa como colgaron la de su madre," dijo Ron
irritado. "¿Es eso normal, Hermione?"
"Bueno....bueno, si él es un poco extraño no es su culpa."
Ron puso los ojos en blanco a Harry.
"Hermione todavía no ha dejado ese rollo del PEDO"
"No es PEDO!" dijo Hermione azorada. "Es la Plan para los Elfos
Domesticos Oprimidos. Y no soy la única que lo piensa, Dumbledore
también dice que deberíamos ser amables con Kreacher."
"Sí, sí, si," dijo Ron. "Vamos, estoy hambriento".
Siguieron el camino más allá de la puerta, liderados por Ron, pero
antes de que pudieran descender las escaleras...
"¡Esperad un momento!" dijo Ron casi sin respiración, estirando
un brazo para que Harry y Hermione no caminaran más allá. "Todavía
están en el vestíbulo, a lo mejor somos capaces de oír algo."
Los tres miraban cautelosamente a los que estaban a punto de
salir. El tenue corredor del vestíbulo estaba cubierto de brujas y magos,
incluyendo los guardianes de Harry. Todos estaban susurrando
excitadamente. En el centro del grupo Harry pudo ver el pelo negro y
grasiento y la prominente nariz de su profesor más odiado de
Hogwarts, el profesor Snape. Estaba muy interesado en lo que Snape
estaría haciendo para la Orden del Fénix....
"Demonios", oyó Harry susurrar a Fred, que estaba alzando la
Oreja Extensible porque se había quedado congestionada otra vez.
Oyeron cómo se abría la puerta de entrada y luego se cerraba.
"Snape nunca come aquí," le dijo Ron a Harry tranquilamente.
"¡Gracias a Dios! Venga, vamos."
"Y no olvides bajar la voz en el vestíbulo, Harry" le advirtió
Hermione.
Mientras pasaban por la hilera de cabezas de elfos colgadas en la
pared, vieron a Lupin, la señora Weasley y Tonks en la puerta de
entrada, sellando mágicamente sus múltiples cerraduras y cerrojos
detrás de los cuales los otros acababan de salir.
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