Tío Vernon dijo gruñendo:

- Mirando las noticias... ­ dijo mordazmente -. Me gustaría saber
qué se trae entre manos. Como si a un chico normal le importaran las
noticias ­ Dudley no tiene ni idea acerca de lo que se cuenta en las
noticias; ¡dudo si sabe quién es el Primer Ministro! De todas formas no
debe haber nada de sus noticias en nuestras noticias.

- Vernon, ¡shh! - dijo Tía Petunia- ¡La ventana está abierta!

- OH, sí, perdón, cariño.

Los Dursley se quedaron en silencio. Harry escuchó un anuncio de
cereales Fruti `n' Bran mientras observaba a la señora Figg, una rara
anciana amante de los gatos procedente de la cercana Wisteria Walk.
Ella fruncía el ceño y murmuraba para sí misma. Harry se alegró de
estar oculto por el arbusto, ya que últimamente la señora Figg le ofrecía
te cada vez que se encontraban por la calle. Doblo en la esquina y
desapareció de vista justo antes de que la voz de tío Vernon flotara otra
vez fuera de la ventana:

- ¿Dudders ha ido a tomar el té?

- Al Polkisses ­ dijo tía Petunia cariñosamente -. Tiene tantos
amigos y es tan popular...

Harry suprimió una carcajada con dificultad. Los Dursley siempre
fueron asombrosamente estúpidos en cuanto a lo que su hijo Dudley se
refiere. Se tragaron todas sus mentiras acerca de que se iba a tomar té
cada noche con los miembros de su banda. Pero Harry sabía
perfectamente que Dudley no se iba a tomar té a ningún lado; él y su
pandilla se pasaban cada tarde haciendo gamberradas en el parque,
fumando en las esquinas de las calles y lanzando piedras a los coches
que pasaban y a los niños. Harry los había visto durante sus paseos por
Little Whinging; había estado la mayor parte del tiempo deambulando
por las calles, buscando periódicos en los contenedores de basura
dispuestos a lo largo de su recorrido.

La música de apertura que anunciaba el comienzo del telediario de
las 7 de la tarde alcanzó los oídos de Harry, y su estómago resonó. Tal
vez aquella noche ­ tras un mes de espera ­ sería la noche.

- Record de veraneantes llenan los aeropuertos de España, la
huelga de los controladores de equipaje se halla en su segunda
semana.

- Tomándose una larga siesta, es lo que yo haría ­ gruño tío
Vernon tras oír la frase del locutor, pero eso no importaba: fuera, en la
mata de flores, el estómago de Harry pareció aflojarse. Si algo había



7

7