"No os puede costar más de treinta segundos bajar, como todos,
por las escaleras", dijo Ron.
"El tiempo son Galeones, pequeño hermano", dijo Fred. "De todos
modos, Harry, tu voz estaba interfiriendo en la recepción. Orejas
Extensibles," añadió en respuesta a las cejas alzadas de Harry, a la vez
que se desprendía de la insignia, la cual Harry vio en ese momento
desvanecerse en el aterrizaje. "Estamos intentando oír qué es lo que
pasa abajo".
"Tenéis que andar con cuidado," dijo Ron mirando fijamente a la
Oreja, "si mamá ve otra de éstas..."
"El riesgo vale la pena, ésta es la reunión más importante que han
tenido," dijo Fred.
La puerta se abrió y una larga melena roja apareció.
"¡Oh, hola, Harry!" dijo la hermana menor de Ron, Ginny, con una
sonrisa brillante. "Me pareció oír tu voz".
Volviéndose hacia Fred y George dijo, "No lo vais a conseguir con
las Orejas Extensibles, ella se ha ido y ha puesto un Encantamiento
Imperturbable en la puerta de la cocina".
"¿Cómo lo sabes?" dijo George, con cara de deprimido.
"Tonks me dijo cómo averiguarlo", dijo Ginny. "Sólo tienes que
arrojar algo a la puerta y si no puede hacer contacto con la puerta, es
que ha sido Imperturbada. He estado lanzando Bombas de
excrementos desde lo alto de las escaleras y todas rebotaban antes de
dar contra la puerta, por lo que no hay manera de que las Orejas
Extensibles encuentren un hueco por debajo".
Fred suspiró profundamente.
"¡Qué desgracia! De veras disfrutaba descubriendo de lo que es
capaz el viejo Snape."
"¡Snape!" dijo Harry rápidamente. "¿Está él aquí?"
"Sí, claro" dijo George, cerrando la puerta con cuidado y
sentándose en una de las camas; Fred y Ginny le imitaron. "Está dando
un informe. Alto secreto".
"Idiota", dijo Fred sin prisa.
"Él está ahora de nuestro lado," dijo Hermione reprochando el
comentario.
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