Se giró hacia la pandilla de magos que estaban detrás de él y
susurró urgentemente, "Acaba de llegar, la reunión ya ha empezado."

Los magos que estaban detrás de Harry hicieron sonidos de
interés y excitación y empezaron a pasar uno detrás de otro hacia la
puerta por la cual la señora Weasley acababa de salir. Harry hizo
ademán de seguir a Lupin, pero la señora Weasley le retuvo.

"No, Harry, las reuniones son sólo para los miembros de la Orden.
Ron y Hermione están arriba, puedes esperar con ellos hasta que la
reunión haya acabado, entonces cenaremos. Y baja la voz en el
vestíbulo," añadió en un rápido susurro.

"¿Por qué?"

"No quiero que nada se despierte."

"¿A qué se...?"

"Te lo explicaré más tarde, tengo que darme prisa, se supone que
tengo que estar en la reunión...Sólo te enseñaré dónde tienes que
dormir."

Presionando el dedo contra sus labios, le guiaba en cuclillas hacia
unas largas cortinas carcomidas por el moho, detrás de las cuales Harry
supuso que tendría que haber otra puerta. Después de ladear un
enorme paraguas que estaba de pie en el suelo y que parecía que
hubiera sido hecho para la pierna cortada de un troll, empezaron a
subir la oscura escalera, y pasaron por delante de una hilera de cabezas
encogidas, que estaban enmarcadas en placas en la pared. Una mirada
más cercana reveló a Harry que las cabezas eran de dos elfos
domésticos. Todos ellos tenían el mismo hocico por nariz.

Harry se quedaba más aturdido a cada paso que daba. ¿Qué
diablos estaban haciendo en una casa que parecía que pertenecía al
más tenebroso de los magos?

"Señora Weasley, ¿por qué..."

"Ron y Hermione te lo explicarán todo, querido, de veras que
tengo que irme de prisa", dijo la señora Weasley distraídamente.
"Allí..."estaban alcanzando el segundo piso, "-tu puerta es la de la
derecha. Te llamaré cuando haya acabado".

Y de nuevo desapareció rápidamente escaleras abajo.

Harry cruzó el sombrío piso, se encaminó hacia el tirador de la
puerta, que tenía forma de cabeza de serpiente, y abrió la puerta.




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