agradables; algunas de ellas tenían ventanas rotas, brillando
tenuemente con la luz de las lámparas de la calle, la pintura se estaba
cayendo de varias de la puertas, y montones de basura reposaban en
muchos de los peldaños delanteros.

-¿Dónde estamos?.-preguntó Harry, pero Lupin dijo
silenciosamente:

-En un minuto

Moody estaba revolviendo en su capa sus nudosas manos
entorpecidas por el frío.

-Lo tengo.-susurró, alzando en el aire lo que parecía un
Encendedor plateado, y apretándolo.

La luz de la lámpara mas cercana se apagó con un `pop'. Apretó el
apagador una vez más; la siguiente lámpara se apagó. Siguió
apretándolo hasta que la última lámpara de la calle se apagó, y la única
luz que quedaba era la que venía de las ventanas con cortinas y de la
luna que estaba sobre ellos.

-Me lo prestó Dumbledore.-gruñó Moody, guardando su
Apagador.- Eso se encargará de que ningún Muggle vea nada a través
de su ventana ¿Ven?. Ahora, vengan, rápido

Tomó a Harry del brazo y lo alejó del pasto y se lo llevó al
pavimento. Lupin y Tonks los siguieron, cargando el baúl de Harry entre
los dos, y el resto del grupo, todos con sus varitas en las manos,
franqueándolos.

El sonido ahogado de un estereo venía de la ventana de arriba de
una casa cerca. El fuerte olor de basura podrida les llegó desde una pila
de un bulto de bolsas dentro de una cerca rota.

-Aquí.- murmuró Moody, poniéndole en las manos
"Desilusionadas" un pedazo de pergamino y sosteniendo su varita con
un rayo de luz cerca de el, para iluminar la escritura.- Léelo rápido y
memorízalo.

Harry miró el pedazo de papal. La estrecha escritura le era muy
familiar. Decía:

Los cuarteles de la Orden del Fénix pueden ser encontrados en el
número 12, Grimmauld Place, Londres.




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