Harry estaba aliviado de oírla decir eso; sus manos estaban
poniéndose torpes sobre el mango de su Saeta de Fuego. Deseaba
haberse puesto un abrigo; Estaba empezando a tiritar.
Alteraban su curso cada cuando según las instrucciones de Moody.
Los ojos de Harry se empezaban a cerrar por la corriente de aire
congelante que estaba haciendo doler sus oídos. Recordó haber sentido
antes ese frío en una escoba, durante un partido contra Hufflepuff en
su tercer año, el cual había tenido lugar durante una tormenta. Los
guardianes alrededor de el estaban circulándolo continuamente como
grandes pájaros depredadores. Harry perdió la noción del tiempo. Se
preguntaba por cuanto tiempo habían estado volando; se sentía como
una hora por lo menos.
-¡Vuelta al sureste!.-gritó Moody.- ¡Queremos evadir la autopista!
Harry estaba tan congelado que pensaba en momentos por los
interiores calientes de los autos que estaban pasando por debajo,
después, durante mas tiempo, viajando en polvos Flu; podía ser
incómodo dar vueltas en las chimeneas, pero por lo menos se estaba
caliente en las llamas...Kingsley Shacklebolt voló en picada alrededor de
el, con su cabeza calva y su arete brillando débilmente a la luz de la
luna...Ahora Emmeline Vance estaba a su derecha, con su varita fuera,
y su cabeza girando de derecha a izquierda...después ella también voló
en picado, y fue reemplazada por Sturgis Podmore...
-¡Deberíamos volver un momento, sólo para asegurarnos que no
nos están siguiendo!.- gritó Moody
-¿ESTAS LOCO, OJO LOCO?.- gritó Tonks desde adelante.
¡Estamos congelados hasta los huesos! ¡Si te sigues saliendo del camino
no llegaremos allá hasta la próxima semana! ¡Estamos ya muy cerca!
-¡Es tiempo de empezar el descenso!.- la voz de Lupin se oyó.-
¡Sigue a Tonks, Harry!
Harry siguió a Tonks en picado. Se estaban dirigiendo a la más
grande colección de luces que habían visto hasta el momento, enormes,
expansivas, brillando en filas y rejillas, esparcidas en parches de color
negro. Fueron descendiendo mas y mas, hasta que Harry pudo ver los
faros y las lámparas, chimeneas y antenas de televisión. Deseaba tocar
el suelo, aunque estaba seguro de que alguien tendría que
descongelarlo de su escoba.
-¡Aquí vamos!.-dijo Tonks, y unos segundos después aterrizaron.
Harry tocó el suelo justo después que ella y desmontó en un área de
pasto descuidado en el centro de un pequeño cuadro. Tonks ya estaba
desabrochando el baúl de Harry. Temblando de frío, Harry miró
alrededor. Los sucios frentes de las casas circundantes no eran muy
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